“Salud” – dijo -. Se le veía como medio apurado y cansado al mismo tiempo, pero aún así se dio tiempo para coger su botella de vino, coger una pluma y un papel... Llenó su copa, y escribió un poema.
Era lindo verlo abstraído del mundo. Paraba sólo cuando tomaba su copa de vino.
Creo que si fuera pintor no podría olvidar aquella imagen, donde contemplé al creador, al artista, al dios…
Cuando terminó, guardó su pluma sin dejar de mirar el texto, parecía que lamía sus letras. Luego, un brillo humano en el rostro le quitó aquel aire sagrado... Sonrió, y se sentó en su cama.
Terminó de un sorbo su copa de vino, dobló el papel en dos y lo guardó bajo la almohada. - “Salud” – dijo -, y se echó a dormir…
JOE 17/04/04