Aquella noche clara, bajo un cielo cubierto de estrellas paseaba al compás de una suave brisa a la orilla de ese mar, confidente de sus más profundos deseos,la niña de sus ojos...
Aquella preciosa noche la envolvía en el más insultante silencio, mientras sus pies descalzos se enredaban entre un manto fino de arena blanca, arena de seda acariciando cada centímetro de su perfecta piel tostada...
Aquélla,como cada noche, las olas susurraban sus secretos entre delfines y ella, contemplaba sin mirar, adelantando la punta de sus dedos para rozar aquel sueño que un día se escapó de entre sus dedos...
Como cada noche, caminaba tímidamente sin sentir miedo, ni frío, ni rencor...Caminaba sobre sus pasos una y otra vez,una y otra vez...y sentía cómo sus secretos, como su sueño, describían partituras en las olas cómplices de todo aquel tiempo que separó su vida del amor que un día, la dejó rota de dolor...
Una noche más, cierra sus ojos, lánguida...se sienta frente a él, y a solas le susurra como las olas del mar, que le quiere, que que le ama en su ausencia y que espere...porque todo el amor que su confidente le robó, aguarda paciente en un rinconcito hasta el día en que las estrellas se oculten ,la noche se deshaga y despierte al lado de quién se hizo dueño de su corazón.