Ellos eran inseparables, los mejores amigos, compartían escuela, juegos, diversiones... su vida, simplemente los mejores amigos, desde siempre, desde que ellos tenían memoria.
Así, después de tantos años juntos de escuela, llegó el momento de separarse, habían terminado la preparatoria y cada uno debía elegir su propio camino. Luis decidió entrar al ejercito, desde pequeño sentía gran atracción por lo bélico. Roberto, por otro lado, estaba convencido que su vocación era el sacerdocio y pronto entraría al seminario.
Conscientes de que si bien su amistad no habría de terminarse, si se separarían por temporadas considerables, procuraron siempre pasar vacaciones juntos en la ciudad que los vio crecer y escribirse continuamente para “no perderse la pista”.
Conforme pasó el tiempo los pensamientos y creencias diferían cada vez más uno del otro. Luis estaba convencido que después de la muerte no había nada más, ni cielo ni infierno, que no nos esperaban ni recompensas por los actos buenos en esta vida, ni sentencias que cumplir por nuestros errores. Su filosofía era simplemente “aquí la haces y aquí la pagas” sin más. Roberto por el contrario aseguraba que después de la muerte nos esperaba la vida eterna.
En la última Navidad que pudieron compartir, hicieron una promesa: el primero que muriera, mandaría una señal desde donde se encontrara. Una mano blanca pintada en la pared si mandaban la señal desde el cielo, o una mano negra si la señal venia del infierno.
Varios años después, estando en su celda del monasterio, Roberto recibió una carta del ejercito. Su amigo Luis, el eterno ateo, había muerto en circunstancias muy violentas. Era de noche y el viento hacia tronar las viejas puertas de madera podrida del monasterio que se encontraba a las afueras de la cuidad, pero eso no impidió que Roberto se estremeciera al oír un ruido estruendoso proveniente de su misma celda. Con la carta todavía en la mano, Roberto cayó de rodillas viendo como claramente se dibujaba una mano negra en la ya descarapelada pared.
me paresio muy bueno muy extremesedor ya que resibir una señal de un amigo muerto a mi no me pareseria que mi amigo o amiga me diere una señal cuando ya esta muerto