| :: | Sin Clasificar |
| :: | Infantiles |
| :: | Fábulas |
| :: | Mitológicos |
| :: | Terror |
| :: | Tradicionales |
| :: | Otros |
| :: | Hechos Reales |
| :: | Ciencia Ficción |
| :: | Historias Pasadas |
| :: | Patrióticos |
| :: | Sueños |
| :: | Policiacos |
| :: | Románticos |
| :: | Cómicos |
| :: | Misterios |
| :: | Estudiantes |
| :: | Metáforas |
| :: | Religiosos |
| :: | Aventuras |
| :: | Bélicos |
| :: | Históricos |
| :: | Urbanos |
| :: | Educativos |
Adriá era un niño muy hablador. Hablaba tanto que todo el mundo le terminaba diciendo que se callara. Por eso la llamaban "Adriá Cállateya".Â
Un dÃa Adriá y sus padres fueron a hacer una excursión por el campo. El padre de Adriá llevaba en su mochila un kit de emergencias contra niños habladores, que incluÃa tapones para los oÃdos, cinta adhesiva especial para tapar bocas y reproductor de música con cascos por si no funcionaba nada.Â
- Adriá, coge el botiquÃn -le dijo su padre antes de salir. Adriá se fue a por el botiquÃn sin parar de quejarse y de preguntar cosas.
- Adriá, ¡cállate ya y coge el botiquÃn de una vez! -le dijo su madre.
Adriá empezó a preguntar que por qué tenÃa que cogerlo él, que ya estaba bien de gritarle, que por qué no contestaban a sus preguntas, y bla bla bla...
- Y coge también los teléfonos móviles, que se están cargando -dijo su madre.
Adriá volvió a contestar de muy mala gana: que si siempre le tocaba a él, que lo cogieran ellos y que le dejaran en paz, que si esto, que si aquello, que si lo otro.
- Venga, vámonos. Se hace tarde -dijo el padre.
Nada más salir de casa, Adriá se puso a hablar sin parar, otra vez.
- Mira qué árboles tan bonitos, papá.Â
- Y mira que flores tan hermosas.Â
- Hay que ver cuántos bichos.Â
- Uf, qué sed tengo.
- ¿Cuándo llegamos?
- Otro dÃa podrÃamos invitar a la tÃa Enriqueta y al tÃo Floro, que les gusta mucho coger setas. Asà podrÃan enseñarnos.Â
-Y también podrÃamos invitar a Rodolfo, el vecino de al lado, que colecciona mariposas, y por aquà parece que hay muchas.Â
Y asà constantemente, hablando y hablando sin parar estuvo Adriá durante horas. Su padre le dijo varias veces que se callara y que escuchara los sonidos de la naturaleza. Pero él seguÃa a lo suyo, hablando y hablando y hablando…
Entonces, de repente:
-¡Aaaaaahhh! -gritó Adriá.
- ¿Qué ha sido eso? -preguntó su padre.
- ¡Algo me ha mordido! -dijo el niño.
- Te dije que te callaras y que escucharas los sonidos del campo -le dijo su padre-. Parece que es una mordedura de serpiente. ¿La has visto?
- No -dijo el niño. Le dolÃa tanto que no tenÃa ya ganas de hablar.
- Está bien, te sacaré el veneno -dijo el padre-. Dame tu mochila, Adriá. Tendré que curarte la herida y llamar a urgencias.
Pero en la mochila ni estaba el botiquÃn ni estaban los móviles ni habÃa nada que fuera útil para aquella emergencia.
- ¿No has cogido lo que te pedimos? -dijeron los padres de Adriá a la vez.
- ¿No me escuchasteis? -dijo él-. Os dije que los cogiérais vosotros.
- Aquà el único que no escucha eres tú, que solo te preocupas por hablar todo el dÃa y no prestas atención a nada -dijo su padre, mientras le cogÃan en brazos-. Regresemos, esto puede ser grave.
Por el camino se encontraron a Rodolfo, el vecino de al lado, que estaba cogiendo mariposas. Usaron su botiquÃn para hacer una cura y su móvil para llamar a emergencias.
- ¿Veis? Ya os decÃa yo que habÃa que avisar a Rodolfo para que viniera con nosotros de excursión -añadió Adriá.
| » | Total Cuentos: | 21.673 |
| » | Autores Activos: | 163 |
| » | Total Comentarios: | 11.740 |
| » | Total Votos: | 908.368 |
| » | Total Envios | 41.730 |
| » | Total Lecturas | 75.999.605 |