Sólo para desearles que sean tan felices como me siento ahora.
¿Por qué?
La verdad, es que no lo sé, tan sólo lo siento...
¿Que si me habré tomado algo espirituoso?...
No. Tan sólo me siento feliz sin razón alguna, y, quizás por ello, es que me siento tan bien.
Aprendí que a lo largo de mi vida, todos los momentos que me han tocado han tenido una acción buena o mala, pero siempre han quedado como huellas en mis recuerdos, por lo buenas o malas que fueron; pero, nunca encontré algo que pudiera guardar sin poderlo olvidar...
¿Qué?...
Este precioso aliento, este hálito, que viene y se va, en total humildad...
Siendo tan poderoso que, si no retorna a nosotros... nuestra existencia, dejaría de ser...
He aprendido que en esta vida, en el aliento está el secreto de la paz, y la felicidad...
Es como cuando se ven las olas del mar que llegan una y otra vez hacia las secas arenas de una playa...mojándolas, y, dándoles esa magia que nos cautiva...
Así, ocurre con el aliento, que como olas sagradas vienen y nos mojan de “vida” esta existencia, dándonos la oportunidad de mojarnos y bucear en sus profundidades... en su eternidad...
Por ello, cuando uno llega apreciar el regalo de la existencia, encuentra en el aliento: la verdadera paz; aquella, que empieza en uno y termina en uno... y así... y así...
Con amor,
Joe Blisouto