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A las nueve de la noche...

A las nueve de la noche…

Estoy escuchando las sonatas de Mozart, es bello. Siempre quise ser músico, la suerte no estuvo de mi parte, no tuve dinero ni pasión por encontrarme con un guía. Recuerdo, cuando niño, íbamos a escuchar a un gran violinista en el colegio... Se iba a presentar en el auditorio principal, yo nunca antes había escuchado un violín pero desde que entró aquel señor de cabellos negros, hirsutos, con un peinado todo para atrás y esa cara amarillenta resplandecida por la media luz que tenía nuestro destartalado auditorio, me pareció ver a un fantasma, una sombra, un sueño que emitía una bella melodía que mi alma se inyectaba a su naturaleza perdida... Le escuché y escuché y nunca pude olvidar aquellas danzas húngaras de Brahms... fueron exquisitas. Tenía once años.

Y hoy que siempre gusto de escuchar a Mozart, me siento en mis once años, en aquel auditorio comulgando con aquella sombra del artista y viajo con la música hacia el valle de la belleza, el lugar en donde todo es perdonado, inclusive a uno como yo que lo único que ha aprendido en la vida es a escribir.

Últimamente he leído mucho, no recuerdo a cuantos pero muchos, me agrada leer, me siento no tan solo. No escribo como antes, puede que sea una especie de aridez del alma, no lo sé. También debo de reconocer que jamás mis sueños de realización como escritor se realizarán, eso, es una bendición, quedaré como aquellos que escriben su música a quien quiera escucharle...

Diariamente salgo a mi trabajo, algunas veces escucho que un amigo se ha muerto, eso me apena, pero yo continúo viviendo, sigo para adelante. Trabajo como todo el mundo y poco a poco voy conociendo mi mundo interior, es poco lo que conozco pero suficiente como para encontrar algo dentro de mí que me llena el vacío que siempre me ataca en mi soledad. Eso, es una bendición. Estoy vivo y entiendo que debo conocer mi mundo interior.

¿Cómo será cuando mucha gente conozca su interior?

Creo que será un mundo mas bueno, la gente aprenderá a perdonarse a sí mismos. Se verá la cara y no encontrará más que diferencias, sintiéndose único, especial. Saldrá a la calle con los ojos de frente, mirando la eternidad que es su presente, respirando aquel aire que nunca mas lo volverá a sentir. Vivirá y puede que se encuentre en su mundo interior, puede que sienta que todo es lo mismo, entes girando en torno a la fuerza vital, aquella que late una y otra vez entre cada aliento...

Y bien, es bueno contar un poco de mi, eso me agrada y me cura, sobre todo si es auténtico, sincero, trazado con el mas bello sentimiento, la gratitud...


Suyo,


Joe
Datos del Cuento
  • Autor: joe
  • Código: 15628
  • Fecha: 02-10-2005
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 5.65
  • Votos: 52
  • Envios: 1
  • Lecturas: 4328
  • Valoración:
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