Recuerdo que la ví en una paradura. Sostenía una especie de lamparita cuya luz provenía de una vela. La luz de esa pequeña flama la iluminaba de manera celestial, pues parecía un angel. En ese momento, pero, sólo en ese momento, olvidé olvidé la rabia que le tenía, hasta me dieron ganas de arrodillarme ante ella y rezarle una plegaria, como si fuera una santa (que de santa no tenía ni el apellido.)
Al recordar todas las bajesas que me había hecho, me volvió el rencor. Era tan hermosa, siempre tenía muchos hombres detrás de ella, ¡Y claro, a ninguno lo dejó con las ganas!, convirtiendome en la burla del pueblo.
Yo era el encargado de los fuegos artificiales. De repente, se me vino a la mente todas las escenas en que la sorprendía con otro o que se burlaban de mí. "Accidentalmente" su pelo se incendió, así como tambien, parte de su rostro. Afotunadamente, no fué tan grave, las quemaduras del cuero cabelludo y de su cara en su mayoria fueron de segundo grado.
Ahora sólo luce unos cuantos mechones de pelo y su cara ya no es hermosa. Ya nadie anda detrás de ella. ¡Bien merecido lo tiene por perra!
No, no me arrepiento. ¿Y quién la manda?