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Categoría: Ciencia Ficción

Retiro espiritual

Hace ya mucho tiempo que suceden cosas extrañas en la vieja casona, una vez que alguien entra, no sale jamás. Sólo se pueden distinguir extraños robots que se encuentran vigilándola permanentemente. Nadie se atreve, siquiera, a mencionar aquel sitio, todos están muy atemorizados, mejor dicho, aterrorizados.
Con Urla estamos pensando en ir a investigar lo que realmente está ocurriendo. Esto no puede seguir así, ya es casi imposible vivir en este lugar, nadie puede salir a la calle sin percibir los extraños ruidos que provienen de aquella casa, o encontrar personas muertas, tiradas en las veredas con partes del cuerpo que le faltan y adornando las puertas de cada vecino.
La noche se va acercando lentamente, parece una pantalla negra a la cual se le adhirieron pequeñas manchas blancas que resplandecen como diminutas luces. La verdad es que tengo un poco de miedo. Admiro a Urla, ella nunca se acobarda por nada, me gustaría ser dueño de una valentía similar. En fin, ya no puedo dar un paso atrás, le di mi palabra, voy a ir aunque no lo desee, porque, además, tengo mucha curiosidad por descubrir el secreto que rodea a aquel lugar. Tengo la impresión de que será una noche muy larga, quizás la última que vea tan plácidamente, pero ya no me interesa.
Urla acaba de llegar, se encuentra en la puerta, mejor voy a abrir, no quiero hacerla esperar, sino se enojará conmigo y tal vez decida ir sin mí. Eso es algo que no puedo permitir.
Vamos caminando por la calle, el aire huele algo raro, como si hubiera algo diferente. Los ruidos se oyen cada vez con más intensidad y más que de costumbre ¿Qué significará? Quizá nos estén advirtiendo algo, pero qué. Realmente soy muy malo interpretando esta clase de cosas. Mejor sigo caminando y no le doy más importancia. El trayecto cada vez se hace más largo, podría asegurar que pareciera que he caminado una eternidad. Tal vez sea el miedo el que me hace pensar eso, pues, seguramente, quiere que regrese a casa y que me acueste en mi cómoda cama. No... ¿qué estoy diciendo?... Como ya recalqué, no podría dejar sola a Urla y menos en este momento. Cada vez estoy más convencido de que no sirvo para nada... ni siquiera de compañía.
Por fin estamos llegando. La casa es enorme y se encuentra rodeada por una espesa niebla (algo que no se puede distinguir a lo lejos), también se ven algunos robots, como de costumbre, pero debo destacar que son mucho más horripilantes de lo que yo imaginaba, parecen monstruos o algo así. Cada vez el acercamiento es mayor. En un determinado momento nos arrodillamos y quedamos estacionados detrás de la casona. Me estoy por desmayar...
“¿Cómo entraremos allí?”. Esa es la primera frase que digo a Urla desde que habíamos salido de casa. Ella no contesta nada, sigue muy concentrada. Tengo una sensación de alejamiento de su parte, quizás sólo esté buscando alguna posible entrada.
De repente, se levanta y comienza a caminar, yo la persigo sin saber qué va a hacer. Urla me contesta la pregunta formulada por mí hacía ya unos minutos atrás diciendo: “Entraremos por el lado derecho, creo haber distinguido una puerta”. Lo único que puedo pronunciar es que estoy de acuerdo. Luego sigo caminando.
Ya nos encontramos en el lado indicado y, efectivamente, hay una puerta. Al intentar abrirla, caímos de espaldas al barro. Esto es más asqueroso de lo que pensaba. Nuevamente pretendimos hacerlo, pero, esta vez no tuvimos que esforzarnos demasiado, pues sola dejó ver los que ocultaba detrás. Realmente es algo muy extraño, es como si el dueño de la casona supiera que nos encontramos aquí... Otra vez puedo decir que estoy muerto de miedo. En cambio, Urla continúa firme desde el primer momento.
El interior de la casa es muy parecido al de las demás, no denoto diferencia alguna. Cerca de la entrada hay una habitación, de allí escapa una luz un tanto rara, que no llego a comprender “¿Qué habrá dentro? ¿Quién dormirá en ella?”. Todo esto me pregunto mientras camino casi sonámbulo hacia la misma...
No puedo creer lo que ven mis ojos... ¿qué es eso?... no puede ser... ¿quién habrá tenido la inconsciente idea de instalar un laboratorio en este lugar?... Parece una locura... Y... ¿qué hacen todas esas personas encerradas en esos inmensos tubos de ensayo?... ¿Por qué no hay nadie?... ¿Qué sucede?...
La verdad es que no logro entender lo que está sucediendo, debo haberme desmayado o algo por el estilo, esto es algo de otro mundo. No puedo interpretar para qué sirven todas estas máquinas, son muy avanzadas... Nunca había visto algo así.
Escucho algunos pasos... ¿Y Urla?... La dejé sola. Mejor voy a buscarla...
No la veo por ningún lado. Soy un tarado... ¿Dónde podrá estar?... Por más que la busque no puedo encontrarla... Creo que ha desaparecido... Ahora qué hago... Sigo escuchando unos pasos. Éstos se van acercando cada vez más... Me voy a esconder detrás de aquella mesa. Así, quizá pueda descubrir lo que ocurre...
¿Quiénes son esos personajes tan espantosos? Mejor dicho, ¿qué son?... ¿Por qué poseen un color de piel diferente del resto de las personas?... Y esa, ¿no es Urla?... Efectivamente es ella, pero... ¿por qué se encuentra con ellos?... Tal vez la atraparon para hacerle daño... No creo, pues está demasiado tranquila, más que de costumbre... ¡Qué raro!... ¿Y si me acerco?... Sería una buena idea...
“¡Urla! ¡Urla!”, la llamo en voz baja. No me oye... ¿Por qué tiene aspecto de robot?... Esos monstruos parecen extraterrestres. Son asquerosos, tienen unos ojos enormes, sus manos son demasiado grandes y esa piel, esa piel tan, tan viscosa... Me dan ganas de vomitar, pero no puedo hacerlo... Tengo que rescatar a Urla, me necesita... pero, ¿qué hago? ¿Cómo la salvo sin que esos bichos se den cuenta? Tengo que encontrar una manera... Tengo una idea. Quizá sea una locura, pero tengo que llevarla a cabo. Espero que funcione...
Ya no sé lo que hago, estoy intentando captar la atención de aquellos seres, me parece que estoy fuera de mí. En este momento le estoy gritando a Urla que corra, pero ella se encuentra inmóvil y sólo me mira... ¿Qué pasa?... ¿Por qué no escapa? Todo eso es lo que me pregunto mientras ya no puedo poner resistencia... me han atrapado...
Hace bastante que estoy en este laboratorio, acostado en una camilla ¿Qué me van a hacer? Poco a poco creo que comprendo todo lo que ocurrió. Urla es uno de ellos, me trajo aquí para que me capturaran como a aquellas personas. Ahora no puedo poner resistencia, me han vencido, han conseguido su objetivo, ya no puedo hacer nada por las personas que quiero, ya no podré ser el héroe que anhelaba. Pero, la verdad es que tengo la impresión de que mi esfuerzo no ha sido inútil, al menos lo intenté...
Han pasado varios días, me siento un tanto extraño, ya no me encuentro como antes. Pareciera que estoy cubierto de metal, me veo diferente. Puedo decir que mi relación con los bichos ha mejorado, me he dado cuenta de que no son tan malos como los había imaginado. Según ellos, ya no podré volver a casa, pues ahora soy un robot-humano. La verdad es que no me interesa y me está empezando a gustar la idea, ya que podré estar con Urla para siempre, aunque ella no me dirija la palabra.
Datos del Cuento
  • Autor: clevisol
  • Código: 1806
  • Fecha: 25-03-2003
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