El arte es el caballero de mis sentidos… Entré en la profundidad de colores que unÃan una imagen. Al mirar a la izquierda de tan sorprendente liberación pasional, llegué allÃ… A donde solo eran sus ojos los que pensaban en mÃ, sintiendo un brillo que opaca la luna y desaparece cualquier grandeza de las estrellas. Suspiré y supliqué tener sus manos en mÃ… De manera indescriptible mis ojos eran inundados en lágrimas, lágrimas que mi razón llamaba palabras, porque mis labios oprimidos por una fuerza extraña, estaban sellados, lo que impedÃa preguntar su nombre… Transcurridas las horas, una ferviente multitud, declamaba marchar ya. Y lentamente, a mi parecer, uno a uno abandonaba el lugar… Sigo allÃ, sin perderlo de vista y a la espera de ver esfumada aquella indeseable audiencia… Mi corazón corre a velocidades exorbitantes, queriendo manipular el tiempo para acercarme al momento en que la existencia artÃstica, nos una en lo que ha llamado erotismo… Camino por el lugar con los ojos fijos en él. De repente un altruista sombrero de dama, corta mi visión dejando que mis ojos me lleven a tocar la luna, cuando me enseñan el sonido de una lágrima plasmado en un lienzo… Al parecer tal magia me ha capturado por horas, porque sin aviso alguno, mi cuerpo ha quedado frÃo, mis hormonas se han alterado y los nervios de los cuales desconozco su nombre, me han puesto a temblar… Me mantengo estática a la espera de una respuesta a tan extraña sensación. La explicación se aproxima, han tomado mi brazo, al dirigir mis ojos, sin girar mi cabeza, lo veo a él, me a veo a mà y lo vuelvo a ver a él, solos. Y tengo la explicación a aquella sensación que solo podÃa causar sus pasos silenciosos… No hay palabras, es como si la mirada fuera suficiente pincel para dibujar la magia de nuestros sentidos.
Entre el silencio más absoluto, mis súplicas reviven y me ahogo en suspiros sintiendo la suavidad de sus dedos por mi cuerpo… Inicia en mi rostro, cerrando mis ojos, que aunque en la oscuridad, logran ver el miel de los suyos; silencia mis labios, sin impedir escuchar: “Te Amoâ€; desgarradas las vestiduras que nos cubrÃan, recorre mis senos, con tal sutileza que solo me permito excitarme… Mis manos recorren su pecho… Juntos entramos en una carrera cuyo objetivo es, resistir el deseo de penetración… Jugamos sin ahÃnco, recorriendo todo nuestro cuerpo, ayudados por el silencio de nuestra boca y la inquietud de nuestras manos… La horas transcurren haciendo más fuerte la pasión, siento que lo amo de siempre y la combinación de sus manos, su mirada y su silencio susurran un: “Te Amo†a los oÃdos de mi yo/ser... La excitación es máxima y ha llegado la hora de penetración, la hora de ser penetrada… El éxtasis es fantástico… La aureola boreal, el ocaso desértico, el eclipse de sol y el universo entero, solo podrán envidiar el punto artÃstico de la maravilla, que solo él y yo pudimos inventar… Éste parece ser el fin… Pero, el arte no permite denominar fin a aquello que surgió de la fuerza extrema al amar pasionalmente con la mirada, el tacto, el olor y la escucha, sin la necesidad de una palabra… Por lo tanto, jamás sabrás, dedicado lector, si esta erótica historia sin nombres continuo o si se extinguió sin haber existido…
EBA
Escrito auténticamente