Cada domingo llegaba Mimà a la plaza del pueblo y haciendo sonar una trompeta hacÃa saber a los niños que ya estaba allà para contarles sus historias. Si llovia se sentaba bajo los soportales y si hacÃa sol el lado de la fuente que habÃa en el centro de la plaza Mimà tenÃa la cara blanca, blanquisima, las mejillas rojas, rojÃsimas como también sus labios. Su pelo estaba peinado con muchas trencitas y en la punta de cada una habÃa un pequeño cascabel que tintineaba cuando Mimà movÃa la cabeza. Llevaba una chaqueta amarilla con muchos bolsillos y en cada uno de los bolsillos un cuento, porque habéis de saber que los niños elegian el cuento que querian oir. Aunque vais a sorprenderos porque los cuentos de Mimà eran especiales.
-Yo quiero que cuentes el cuento de Blancanieves-
decÃa un niño.
Mimà sacaba de uno de los bolsillos un librito de tapas doradas y empezaba a leer.
- HabÃa una vez una princesa que se llamaba Blancanieves y era tan pequeña que todos en palacio la pisabn asà que decidieron llevarla al bosque y dejarla allÃ. La encontraron siete gigantes que se la llevaron a vivir con ellos y desde entonces vive feliz y nadie la pisa-.
-¡Qué risa!,qué divertidos son tus cuentos- decÃan los niños.
-Yo quiero que cuentes el de Pulgarcito- decÃa una niña.
Mimà metÃa la mano en otro bolsillo y sacaba otro librito, ésta vez con las tapas plateadas.
-HabÃa una vez un niño al que llamaban Pulgarcito porque tenÃa los dedos pulgares tan largos que le llegaban al suelo. Ya sabéis que los dedos gordos de la mano también se llaman pulgares. Su mamá le ponÃa zapatos en los pulgares y Pulgarcito andaba a cuatro pies-.
-LlegarÃa muy rápido a todas partes decÃan los niños-.
-Ahora voy a elegir yo el cuento ,¿os parece bien?.
-Siiiii....-
- En un paÃs muy lejano habÃa un pueblo donde nadie reÃa, los niños iban a la escuela, jugaban, pero nunca reÃan, ni siquiera sonreÃan.Los papás eran muy buenos, los querian mucho pero siempre estabn serios y con caras tristes. ¿Sabéis lo que pasaba?. En aquel pueblo no habÃa abuelitos y se habÃan olvidado de contar cuentos-.
- ¿No podrÃas ir tú y contarles los cuentos tan divertidos que nos cuentas a nosotros?-.
- Ese pueblo está muy lejos y tardarÃa mucho en volver o quizá no vuelva- dijo MimÃ.
- Queremos que los niños de aquel se rian como nosotros-.
Desde aquel dÃa Mimà no ha vuelto al pueblo pero nunca la han olvidado, les dejó sus libritos y los niños mayores se los leÃan a los pequeños...Y COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO
Afortunadamente siempre hay una mimi en cada pueblo que le gusta escribir, contar, recordar y hasta regalar cuentos a los niños. Excelente trabajo, es de mi completo agrado... Gracias mimi, bueno otra versión de mimi. Saludos.