Todo transcurrÃa normalmente en una inmensa ciudad, en un mes de agosto. Iris era una niña que casi todos los años al terminar las clases y ser promovida a un nuevo año escolar, salÃa con sus padres en viajes de vacaciones. En oportunidades anteriores la familia viajaba por carretera, a veces en autobús y otras veces en el carro blanco que su papá tenÃa desde hace muchos años.
Pero ese año, era un año distinto, ya que el papá de Iris habÃa prometido, que si ella, era promovida de grado con excelentes calificaciones el viaje de vacaciones en lugar de tierra, serÃa por aire. Asà que el viaje en avión dependerÃa en todo caso del esfuerzo y constancia que la niña realizara en sus labores educativas.
Y efectivamente, asà ocurrió. Iris tenÃa tantas ganas de viajar en avión, que no iba a desaprovechar aquella promesa de su padre, y comenzó a estudiar y estudiar, sin cansancio para que aquel sueño que tenÃa desde hacÃa muchos años, en éstas vacaciones por fin pudiera hacerse realidad.
Iris cumplió cabalmente su propósito, y fue promovida al quinto grado, como era de esperarse, con excelentes calificaciones; y su papá, como de costumbre, también cumplirÃa su promesa.
Asà que una mañana del mes de agosto, Iris y sus padres se dirigieron al aeropuerto de la ciudad, para abordar un avión que los llevarÃa a disfrutar sus vacaciones de ese año en las playas del oriente del paÃs. Todo transcurrÃa normalmente, excepto por una idea que a Iris se le habÃa ocurrido y la mantenÃa en secreto, la cual no le contó a nadie, para evitar que lo descubrieran.
En su maleta de artÃculos personales, además de su ropa, enseres de limpieza y algunos juguetes, también metió su vieja cartuchera con los pedacitos de creyones que le habÃan quedado al terminar las clases. Entonces una vez montada en el avión, cuando éste habÃa ya levantado vuelo, y sus padres se habÃan quedado dormidos, Iris en un acto de atrevimiento abrió lentamente la ventana del avión y sacó su brazo extendido hacia el cielo, con siete trocitos de creyones entre sus dedos con el objeto intentar rayar el cielo, lo cual originó siete rayas de colores a lo largo del cielo, que podÃan verse a lo lejos, y que iban creciendo a medida que el avión se alejaba, creando un inmenso semicÃrculo, en forma de medialuna, que la gente por razones desconocidas conocen hoy en todo el mundo con el nombre de ARCO IRIS.
"OTRA HISTORIA DE ARCO IRIS" (ALEJANDRO DÃAZ VALERO) ¿Cómo no se me ocurrió que ese arco colorido lo pintó Iris con sus crayones?...Con razón es tan bonito...fue pintado por un niño... Pau