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Llamadas extrañas

Era 13 de Agosto. Yo fui a pasar unos días con Anita y cuando estaba llegando, Ana me llamó para preguntarme dónde estaba, le dije que estaba a punto de llegar y al colgar el teléfono, le dije a mi padre que acelerase.

Cuando llegué, Ana salió corriendo a saludarme, y me dijo que estaba esperándome un buen rato. La abracé, parecíamos hermanas. La había echado mucho de menos.

Nos fuimos a la caseta dónde estaban sus amigos, nos presentamos y nos pusimos a hablar de música, cine y de los días allí. Ana sabía que yo no podía participar en la conversación, así que cambió de tema. Entonces me sonó el móvil, lo cogí, pero sólo oí una leve respiración, le pasé el móvil y Ana puso una cara rara.

-¿Porqué no contestan?- me preguntó Ana.
-No sé, pero no me van a estropear estos días- contesté mientras colgaba.

Los demás continuaron con su conversación y yo me fui a beber un poco de agua. Cuándo volví, volvieron a llamar y esta vez miré el número: era el 999, se lo enseñé a Ana.

-No tiene sentido- respondió -Lo mejor será que pases del tema-.

Así lo hice, pero seguían llamando. Yo miraba el número y si era el 999, colgaba. Así toda la noche.

A las 5:00 de la mañana, nos fuimos a la cama y apagué el móvil para no ver ese maldito número. Pasé una noche tranquila, pero al día siguiente, al encender mi teléfono, tenía 30 llamadas perdidas de ese número. Me quedé de piedra.

¿Quién era y que quería?-

Nos estábamos asustando mucho. la tía de Ana nos dijo que pasáramos del tema, que ya pararían de llamar. Pasamos un gran día, y por la noche mis padres me llamaron. al acabar de hablar, me quedé blanca del susto, tenía 87 llamadas perdidas del 999.

-Esto es pasarse- dijo Anita. -Esto ya no tiene gracia.-

Nos fuimos al descampado un rato, pero las llamadas no cesaban. Ana y yo estábamos muy preocupadas. Volví a mirar el móvil y tenía 120 llamadas perdidas.

-¿120 llamadas?- dijo Ana -A la próxima contesta, a ver si así nos dejan en paz.-


Cuándo volvió a sonar el teléfono, lo cogí y volví a oír la misma respiración pero más despacio. Ana cogió el móvil y dijo que nos dejaran en paz.
Al dia siguiente, por la mañana, continuaron llamando, Ana dijo de ir a la playa, que, a veces, desconectar es lo mejor.

Nos fuimos a la playa y estuvimos allí 3 horas, luego nos fuimos a la piscina y a las 15:00 nos subimos a comer.

-Tus amigos son muy divertidos- dije, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿A que si?-dijo Ana con cara de divertida. - Ésta tarde te lo pasarás genial-

No descansamos hasta muy tarde, bajamos a la piscina y luego, nos fuimos con los chicos a dar un paseo por la playa. A las 20:00h subimos a por los bocadillos y nos fuimos a la caseta un rato. Los chicos llegaron después. Mi madre llamó y me dijo que la semana que viene volvía. Cuándo colgué tenía 130 llamadas perdidas.

Ana se quedó de piedra.

-¿Tantas llamadas en un día?- dijo Anita -Es imposible.-
-No será imposible, cuándo está pasando- dije.

Bajamos a la caseta, con los chicos. Nos pusimos a hablar y hablando se me ocurrió llamar a mi madre, para preguntarle cómo iban por allí las cosas y al encender el teléfono tenía 150 llamadas perdidas.

-¿Pero quién es?- dijo Anita.
-Sea quién sea, se ha pasado- dije enfadada.

Apagué el móvil cabreada y seguí hablando. A las 3:00 a.m. nos fuimos a la cama. Ana y yo apagamos los móviles para dormir tranquilas. Al día siguiente ocurrió lo mismo.

 

 

-Oye, ¿Y si todo esto fuese una prueba?- dije.
-Una prueba ¿De qué?- dijo Anita.
-¿Y si esto fuese una prueba de nuestra amistad?- dije.

Ana se encogió de hombros. Al rato nos fuimos a la playa. Cuándo volvimos miramos los móviles. No había llamadas nuevas de ese número.

-Incluso con este tema del teléfono, hemos seguido siendo amigas. No nos hemos peleado y nos hemos ayudado. Esa era la prueba.-

Sonó el móvil. Era mi madre,que decía que mañana volvía.

-Gracias por dejar que me quede, Ana- dije.
-Si, claro. Pero ahora apaga el móvil, ponte el bikini y vámonos a la playa.-

Estábamos contentas, nuestra amistad era tan grande, que ahora sabíamos que duraría para siempre.

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