Gracias por no darme la mano y cubrir mis espaldas, en su lugar golpearme en el rostro causando una herida, logrando hacerme entrar en razón y matar el fantasma del vicio que acaba con mi vida.
Al llenar el dolor mi alma, causa injusta de la muerte de un ser querido, no fingiste dolor ausente, no pronunciaste palabras rutinarias de consuelo para aplacar el dolor, en su lugar mirando mis ojos me incitaste al llanto, desahogo infinito del alma en pena.
Compañero de bares, de encuentros furtivos con mi amigo invisible, no me abandones jamás, que la pena llena mi alma y necesito tu consejo sobre la mujer que amo, sustituyes con tus sabias palabras mi profundo dolor, producto del desprecio de mi humilde corazón. A ti, compañero de batalla, a ti, te dedico esta canción.