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Categoría: Románticos

Amargo adiós

Aquella mañana Marcos se despertó sobresaltado: "¡Así que será así, de esta manera!", se dijo.
Había estado toda la noche nervioso, sin poder dormir, soñando con su cita con Clara. Clara era la chica que Marcos creía su media naranja, su otra mitad, su complemento. Llevaba meses esperando este momento, y al fin hoy, era el gran día.

Para tranquilizarse, Marcos pasó el día paseando por la ciudad intentando no pensar en ella. Pero fue inútil, no se la podía quitar de la cabeza. Mirase hacia donde mirase todo le recordaba a Clara; un perfume, un sonido, una cara, unos ojos, un olor, un sabor, todo, absolutamente todo.

Clara, por su parte, pasó el día pensando qué ponerse. Quería parecer atractiva sin resultar atrevida, seria pero informal, sencilla pero elegante, y la verdad es que con cualquier cosa estaba espléndida.

Una hora antes de la cita Marcos se encerró en el cuarto de baño y se preparó a conciencia; se duchó, se afeitó, se perfumó, incluso se peinó, cosa rara en él. Ensayó en el espejo un par de gestos y se cercioró de salir de casa con la sonrisa puesta.

Clara estaba de los nervios, toda la tarde sin decidir qué ponerse. Al final se decidió por un vestido azul verdoso que resaltaba sus bellos ojos verdes y su esculpida figura.

Marcos llegó tarde al restaurante y Clara ya estaba allí esperando, radiante y esplendorosa. Marcos se quedó anonadado y estupefacto: "qué guapa estás" le dijo."Tú también estás muy guapo", respondió Clara. Se dieron dos besos y tomaron asiento.

Marcos llevaba una camisa azul oscuro y unos vaqueros oscuros. El pelo algo alborotado y con una sonrisa radiante.

Comenzaron a hablar de sus cosas y a los dos se les notaba muy nerviosos, como esperando una señal. Terminaron de cenar y Clara le dio la terrible noticia: "Marcos, mañana me voy lejos, no te volveré a ver más, lo siento mucho, espero que seas feliz y encuentres la mujer de tus sueños. He estado esperando una señal que me haga cambiar de opinión y quedarme, pero he de decirte que no la he recibido, no la he sentido, así es que me voy, adiós". Clara salió corriendo llorando desconsoladamente, Marcos salió tras ella pero fue inútil. "En el fondo yo también esperaba una señal y no la vi, supongo que será el destino y no éramos el uno para el otro. Sólo deseo que sea feliz, nada más" pensó Marcos.

Al día siguiente Clara se sentía muy mal ya en el tren de viaje. Se acordaba mucho de Marcos y de lo triste que estaría este tiempo. De repente recibió una llamada, era Marcos: "Hola Clara, te echo de menos, pero siento lo mismo que tú, yo también esperaba una señal, verás; ayer soñé contigo, soñé con el restaurante, soñé que llegaba tarde, soñé que ibas con un vestido azul verdoso, soñé que hablábamos y soñé cogías mi mano y me decías "te quiero". Pero eso no pasó, esa era mi señal, la señal que esperaba para saber de tu amor, pero no sucedió, así que supongo que será el destino: los dos separados para siempre".

Clara se puso a llorar y a gritar de desesperación. "¿Qué te pasa Clara, qué he dicho que cause tanto dolor?".

"Marcos, el motivo de mi llanto y mi dolor es que yo también soñé contigo, también soñé con el restaurante, también soñé que llevabas una camisa azul, también soñé que llegavas tarde, también soñé que hablábamos, y Marcos, amor mío, en mi sueño quien me cogía la mano, eras tú".
Datos del Cuento
  • Autor: Falcon
  • Código: 15145
  • Fecha: 30-06-2005
  • Categoría: Románticos
  • Media: 5.34
  • Votos: 83
  • Envios: 1
  • Lecturas: 2012
  • Valoración:
  •  
Comentarios


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1 comentarios. Página 1 de 1
Falcon
invitado-Falcon 01-07-2005 00:00:00

Muchas gracias Lágrima Azul, de verdad te agradezco tu interés por leerme y tus comentarios me animan a escribir más. Sólo escribo lo que me sale del corazón. Muchas gracias.