Encerrada en una pecera donde los peces son palabras de papel que nacieron de un viejo poema. No tengo aire en mis pulmones, ni pies para correr. Mi espacio se comprende entre las paredes ovoides de este cristalino semimundo que me rodea, sin escondijos para guardar los últimos recuerdos.
Con mi nariz formo burbujas que se convierten de nuevo en oxígeno al chocar con la superficie de la realidad. En ese mundo real donde mi cuerpo es insignificante y mi pensamiento pura fantasía.
Existes ahí fuera, donde no puedo acercarme a ti, ni hablarte, ni tan siquiera sentir tu perfume al pasar por mi lado, pero te veo a través de este universo transparente que solo yo puedo ver, a través de mi inseguridad...
Ithaisa: Tú no cabes en la pecera. No eres un pececito sino más bien una sirena. Que tu pensamiento sea pura fantasía... no es malo. Significa que tienes la capacidad de soñar; y soñando puedes crear y transmitir lo que sueñas. Así nació este cuento tuyo, desde tu pensamiento al mío... bueno, quiero decir; porque te estoy leyendo. Joaquín