Busqueda Avanzada
Buscar en:
Título
Autor
Cuento
Ordenar por:
Mas reciente
Menos reciente
Título
Categoría:
Cuento
Categoría: Románticos

Recuperando las palabras

Hace unos días leí un libro que, aunque no me impactó por su estilo ni por el modo en que estaba relatado, sí lo hizo por su contenido y su historia.
Una chica, tras ser victima de una agresión sexual, se encerraba cada vez más en si misma hasta llegar, incluso, al punto de perder las palabras y esconderse de la gente.
No sé por qué su historia me caló muy hondo en el corazón y, de alguna manera, me hizo pensar mucho. En cierta forma, me sentí identificada con algunos de los sentimientos de esa muchacha y esto me hizó pensar. Por ello decidí que ya era hora de analizar mi propia situación.
Yo no soy victima de ninguna agresión sexual, eso para empezar, pero sí tengo alguna que otra cosa que, poco a poco y día a día, me carcome el alma de manera progresiva.
Yo no me escondo de la gente, pero tampoco tengo ganas de verla. Prefiero estar sola, tranquila, pensando en mis cosas, metida en mi mundo (ese en el que nada ni nadie puede molestarme).
Tampoco llego al punto de no pronunciar palabras pero...no es tan diferente porque ya no me apetece hablar mucho con nadie y me doy cuenta de que, incluso, llego a evitar conversaciones.
Supongo que mi estado de ánimo es visible para todos (para ti también aunque finjas no darte cuenta) pero nadie lo dice. Al menos no a mi.
No es muy difícil darse cuenta cuando, alguien que habla con todo el mundo, está siempre contenta y habla de un monton de cosas, de pronto, permanece callada, sólo contestando a lo que directamente le preguntan o siguiendo con un tema, que ya alguien ha planteado y para el que no tiene nada que añadir.
Raro ¿verdad? Y tú, que eres él que de verdad lo sabes, vuelves la cara y finges no darte cuenta de lo que pasa. Finges que no te das cuenta de que, con tu indiferencia, me estas matando.
Yo misma me doy cuenta de mi constante mal humor y de todas las recriminaciones que salen por mi boca pero, aunque lo siento, no puedo hacer nada por evitarlas. Verte cada día, aún, me hace mucho dañó. Sé, que muchas cosas, que antes carecían de importancia, ahora me parecen enormes e insalvables y, cosas que antes no merecían mi atención, ahora me molestan y me irritan.
La verdad es que no encuentro una solución adecuada (o si la encuentro pero no me atrevó a llevarla a cabo porque eso significaría dejar de verte). Más que nada, creo que lo primero que tengo que recuperar, es mi vida, las ganas de seguir adelante y mi ilusión intacta, justo como la tenía antes de conocerte.
No quiero echarte a ti la culpa de mi baja moral. En realidad ahora estoy simplemente dolida por tu modo de actuar conmigo, por actuar como si no pasara nada cuando sabes que no me acostumbro a vivir sin ti, cuando sabes que, a pesar del tiempo, no logro olvidarte, cuando sabes que cada noche sueño con volver a tenerte a mi lado y abrazarte...
Para tu tranquilidad, quiero que sepas que también he logrado entenderte a ti y entender muchas cosas. Sé que tomaste la decisión adecuada y jamás te odié por ello. Después de mucho tiempo, he logrado comprender que, en el corazón, no manda nadie. Tú tampoco. Ya ves, al final entendí que no tienes la culpa de haberte enamorado de ella. Esas cosas pasan y punto.
Sólo me queda reciminarte que, conociéndome como me conoces, intentes hablar conmigo como si no hubiera pasado nada, ignorando todo lo que aún siento por tí y el daño que me hace verte.
De todas maneras, tengo claro que aún no lo tengo todo perdido y, por supuesto, no me refiero a tí cuando digo esto (a tí ya te perdí el día que la conociste). Me refiero a que, a pesar del revoltijo de malas ideas que tengo en mi cabeza, sé que, en mi vida, tengo (y tendré) cosas muy buenas por las que luchar.
Y ahora voy a ser yo la que, por una vez te sorprenda, al contarte mi razón más especial para luchar: nuestro hijo. Sé que debí decirtelo antes pero no tuve valor para hacerlo. Eso habría influido en tu decisión de dejarme. Te conozco, sé que te habrías quedado conmigo. Antepondrías tu deber como padre a tu felicidad y yo no quiero eso. No habría querido tenerte a mi lado sabiendo que amas a otra y que cada vez que estuvieras conmigo pensaras en ella. No quiero eso, ni para mi, ni para mi hijo... ni para ti porque lo único que yo quiero es que tú seas feliz.
¿Lo ves? Hoy, con esta carta, te he dado una de las mayores pruebas de mi amor. Sólo quiero que seas feliz aunque no sea a mi lado. Tú por tu parte, aunque sin saberlo, me diste el mejor regalo del mundo. Tu hijo. Con él, un pedacito de tí, siempre estará conmigo y con eso me basta.
Supongo que darme cuenta de esto es ya un gran paso para superar todo esto, para recuperar las riendas de mi vida, y que, al igual que la chica del cuento, yo también saldré de este bache... También yo recuperaré las palabras.
Datos del Cuento
  • Autor: Crystal I
  • Código: 10199
  • Fecha: 30-07-2004
  • Categoría: Románticos
  • Media: 6.02
  • Votos: 88
  • Envios: 2
  • Lecturas: 969
  • Valoración:
  •  
Comentarios


Al añadir datos, entiendes y Aceptas las Condiciones de uso del Web y la Política de Privacidad para el uso del Web. Tu Ip es : 216.73.216.208

5 comentarios. Página 1 de 1
skayla01985
invitado-skayla01985 27-02-2006 00:00:00

espero que no hayas tenido que pasar por ese mal momento

Celedonio de la Higuera
invitado-Celedonio de la Higuera 31-07-2004 00:00:00

Estimada Cristal I: También yo pensé que estabas contando tu propia historia. Esto significa que además de estar muy bien narrada has conseguido hacerla totalmente creíble, lo que demuestra tu estupenda capacidad literaria. El cuento es muy hermoso porque en él queda plasmada la verdadera belleza del amor: que el ser amado sea feliz, ese es el principal objetivo aunque esto suponga renuncias tan dolorosas, como la de renunciar a él mismo, tal como cuentas en tu relato. Me alegro de que saques buen partido de tus momentos de tristeza, pero espero que goces siempre de la alegría que te mereces, porque tu sensibilidad demuestra que eres una excelente persona. Recuperando las palabras. Cristal I

Lébana
invitado-Lébana 31-07-2004 00:00:00

Siento la tristeza que se advierte en tu escrito y espero leer pronto ese cuento infantil que me prometiste, pero bienvenida al cabo de tantos meses. Ponte en contacto con las hadas, llama a Críspula que también anda perdida. Saludos

Ithaisa
invitado-Ithaisa 30-07-2004 00:00:00

Me dirijo a ti, Crystal I con toda la emoción que me ha transmitido tu cuento. Espero que no sea una historia real tuya; esto no se lo merece nadie, y aunque en realidad pase, yo le diría a esas personas que les toque sufrirlo, que si no podemos luchar por mantener la persona que amamos, debemos hacer un hueco en el alma para guardar el amor del recuerdo. La felicidad la encontramos tras las puertas que nos cerramos. Besos y gracias por compartir este cuento tan bonito.

Kenia
invitado-Kenia 30-07-2004 00:00:00

Una gran mujer. Estar bien con uno mismo añade las fuerzas necesarias para enfrentarse a la vida. Un hijo crecerá más saludable en un ambiente menos hostil. Cuantas se vean retratadas en este cuento, adelante, labren su futuro sin miedos. Es una hermosa forma de escribir. El mensaje se capta aún cuado se lee rapidido por partes.