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El Diablo engaña a la gente.

El Diablo engaña a la gente.

(Relato Religioso. 110).

En nuestro anterior relato religioso titulado “El mundo espiritual de la Biblia”, dejamos pendiente el hablar sobre un personaje espiritual que ya, hoy día, no habita las regiones espirituales porque ha sido arrojado sobre la Tierra “sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo”. [Revelación o Apocalipsis capítulo 12, versículo 12]. Este ser espiritual es llamado en la Biblia como Satanás el Diablo.

Un libro titulado ‘Razonamiento a partir de las Escrituras’ nos dá una definición sobre el Diablo: “La criatura espiritual que es el principal adversario de Jehová Dios y de todos los que adoran al Dios verdadero. Se le dio el nombre de Satanás porque se hizo resistidor [rebelde] de Dios. También se le conoce como Diablo, porque es el principal calumniador [mentiroso] de Jehová. Se le describe como la serpiente original, evidentemente por haber utilizado una serpiente en Edén para engañar a Eva y por esta razón la palabra “serpiente” llegó a significar “engañador”. El en libro de Revelación también se aplica a Satanás el simbolismo de un dragon devorador”.

Ahora bien, ¿cómo se puede saber si tal persona espiritual realmente existe?. La Biblia es la principal fuente de prueba. En ella se le menciona por nombre muchas veces, Satanás por 52 veces y Diablo 33 veces. En la Biblia se halla escrito el testimonio de un testigo ocular que confirma la existencia de Satanás, Jesucristo, quien vivió en los cielos antes de venir a la Tierra y mencionó muchas veces a este inicuo por nombre. Lea como ejemplo de ello los textos de Lucas 22:31, 10:18 y Mateo 25:41.

Si de verdad no existiera el Diablo, como muchos piensan, entonces el aceptar lo que la Biblia dice tocante a él no resultaría de beneficio duradero para nadie. Sin embargo, hay muchos casos de personas que en el pasado estuvieron envueltas en ocultismo, o que pertenecieron a grupos que practican el espiritismo, y que informan que en aquel tiempo les perturbaba muchísimo oír “voces” de lo invisible, ser “poseídos” por seres sobrehumanos y otros sucesos por el estilo. [El relato escrito el 4 de Septiembre de 2017, “El espiritísmo, ¿beneficia o perjudica?” y “La fascinación por lo paranormal”, 6 de Octubre del 2017, puede usted leerlo para ampliar la información sobre asuntos satánicos y demoníacos que existen y perjudican a las personas del día actual]. Esas personas obtuvieron alivio verdadero cuando aprendieron lo que la Biblia dice sobre el Diablo y sus demonios, pusieron en práctica el consejo bíblico de evitar prácticas espiritistas y buscaron la ayuda de Jehová Dios mediante la oración.

El creer que el Diablo existe no significa aceptar la idea de que él tenga cuernos, una cola larga y puntiaguda y una horca, ni que esté asando gente en un infierno ardiente. La Biblia no describe así a Satanás. Eso es lo que salió de la mente de artistas medievales en que influyeron las representaciones de Pan, un dios de la mitología griega, y ‘El Infierno’ la obra escrita por el poeta italiano Dante Alighieri. En vez de enseñar que hay un infierno ardiente, la Biblia dice claramente que “los muertos no están consciente de nada en absoluto”, asi que no pueden sufrir tormento alguno. Lea Eclesiastés 9:5 y 10.

¿No será Satanás sencillamente el mal que hay en la gente?. Nuevamente la Biblia nos ayuda a razonar. En Job 1:6 al 12 y 2:1 al 7, hablan ciertas conversaciones entre Jehová Dios y Satanás. Si el Diablo fuera el mal que hay en la persona, en este caso el mal habría estado en Jehová Dios. Pero eso es totalmente contrario a lo que nos dice la Biblia de Dios, que es Aquél “en quien no hay injusticia” [Salmo 92:15, Revelación 4:8]. Es digno de notarse que el texto hebreo emplea la expresión ‘has-Satán’ [el Satanás] en los relatos de Job, lo cual muestra que se hace referencia al que es de manera sobresaliente resistidor de Dios. Vea también Zacarías 3:1 y 2.

Entonces, ¿cómo llegó a existir Satanás el Diablo?. Todas las obras de Jehová Dios son perfectas, él no es autor de injusticia o maldad, por tanto, él  no creó a nadie inicuo o malvado. [Deuteronomio 32:4, Salmo 5:4]. La criatura que llegó a ser Satanás fue originalmente un hijo celestial de Dios en perfección. Al decir que el Diablo “no permaneció firme en la verdad”, Jesús indicó que en un tiempo aquella criatura espiritual había estado “en la verdad” [Juan 8:44]. Pero, como en el caso de todas las criaturas inteligentes de Dios, este hijo espiritual de Dios estaba dotado de libre albedrío. Dio mal uso a la libertad que le permitía escoger, permitió que en su corazón se desarrollaran sentimientos de presunción y empezó a ansiar adoración que pertenecía solo a Dios, por lo cual incitó a Adán y Eva a escucharlo a él en vez de obedecer a Dios. Así, por su proceder, él mismo se hizo Satanás, que significa “adversario” [Santiago 1:14, 15].

¿Por qué no destruyó Dios a Satanás el Diablo tan pronto como este se rebeló?. Porque éste ser rebelde hizo surgir cuestiones serias, al menos dos: 1- Lo justo y correcto de la soberanínía de Dios y 2- La integridad de las criaturas inteligentes para con Jehová Dios. Esto nos hace pensar que no era que Dios tuviera que probarse algo a sí mismo. Pero para que estas cuestiones jamás volvieran a perturbar la paz y el bienestar del universo, Jehová Dios ha permitido suficiente tiempo como para que se resuelvan hasta el punto de no caber duda alguna. Dios ha permitido tanto a Satanás como los hombres hacer la prueba de toda forma de gobierno y de adoración falsa de su propia hechura. Ninguno de estos ha traído felicidad y paz duradera. Inclusive, ha permitido toda clase de vida que no toma en cuenta Sus justas normas. Los frutos hablan por sí mismos. Como la Biblia dice: “No le pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso”. [Jeremías 10:23]

Pero aunque el Diablo sigue engañando a la gente y se transforma “en ángel de luz” [2 Corintios 11:14], ya en la actualidad de nuestro tiempo de vida, no está viviendo en los cielos. Revelación 12:7 al 9 nos dice donde está: “Estalló guerra en el cielo, Miguel [en el relato “Miguel, el Arcángel”, 11 de Diciembre de 2011, analizamos que es Jesucristo] y sus ángeles combatieron con el dragon y el dragon y sus ángeles [los demonios] combatieron, pero este no prevaleció, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragon, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está extraviando a toda la tierra habitada, fue arrojado abajo a la tierra y sus ángeles fueron arrojados abajo con él”. Como hemos analizado anteriormente, en los cielos no siempre ha reinado la paz. Justo al comienzo de la historia humana, uno de los hijos de Dios, obsesionado con la idea de recibir adoración, se rebeló contra Jehová y se conviertió en Satanás. Más adelante, otros ángeles se unieron a su rebellion y llegaron a ser conocidos como demonios. Estos seres espirituales, perversos, se oponen con todas sus fuerzas a Dios y han hecho que la mayor parte de la humanidad se desvíe de la amorosa autoridad de Dios.

Satanás y los demonios son depravados y crueles. Odian a los seres humanos y son culpables del mucho sufrimiento que hay en la Tierra. Por ejemplo, Satanás mató el ganado y a los siervos de Job. Luego provocó “un gran viento” que derrumbó la casa donde estaban sus diez hijos, lo que acabó con la vida de todos ellos. Por último, hirió a Job “con un divieso maligno desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”. [Job 1:7 al 19 y 2:7]. Pero aún así, no hay razón para temer a los demonios. La supertición y el miedo a los malos espíritus esclavizan a millones de personas, siguen engañadas por el Diablo y sus ángeles inicuos. Muchos recurren a los talismanes, amuletos y pociones mágicas para que no les daño.  Pero esas medidas son totalmente innecesarias. La Biblia da esta tranquilizadora razón: “En cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él” [2 Crónicas 16:9]. Jehová es el único Dios verdadero, es muchísimo más poderoso que Satanás y protege a quienes confían en él.

Para que Jehová Dios lo proteja, usted tiene que saber qué le agrada a él y hacerlo. Por ejemplo, en el siglo primero, los cristianos de Efeso juntaron todos sus libros de magia y los quemaron [Hechos 19:19, 20]. Del mismo modo, si desea obtener la protección de Dios, debe deshacerse de talismanes, amuletos, fetiches, libros de magia, pulseras o cordones “protectores” y cualquier otra cosa relacionada con el espiritismo. La Biblia dice: “Sujétense, por lo tanto, a Dios, pero opónganse al Diablo y él huirá de ustedes” [Santiago 4:7]. Si se sujeta a Jehová, es decir, si le obedece y hace su voluntad, puede estar seguro que ni Satanás ni los demonios podrán hacerle daño.

“El mundo entero yace en el poder del inicuo” [1 Juan 5:19]. Pero pronto el Diablo dejará de existir. Desde que fue arrojado a la Tierra, sabe que le queda poco tiempo [Revelación 12:12]. Está condenado a desaparecer y esa sí que es una buena noticia. Si desea obtener mayor información consulte el capítulo 10 del libro ‘¿Qué enseña realmente la Biblia?’ publicado por los testigos de Jehová, también puede comunicarse con uno de ellos de su vecindario y así seguir ampliando su conocimiento bíblico y librarse para siempre de este ser inicuo que sigue hoy engañando a la gente.

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