Desperté, y aquel madero no era más que eso, simplemente. Rugoso, áspero, sucio, arañado, con hendiduras en su corteza, viejo por los años, quien sabe si de navegar durante siglos. Mas en mà se habÃa producido... ¿un milagro?. No estaba en condiciones para pensar, para opinar. Ni si quiera para averiguar que estaba pasando. Sin embargo algo habÃa ocurrido, ya no me sentÃa vacÃo, ¿serÃa mi añorada Fe?, ¿de verdad habÃa vuelto de las profundidades?. ¿SÃ?, ¿No?. Confusión.
Las tinieblas seguÃan allÃ, dominando. Si. Pero busqué el faro que me guiase al Puerto de LA VIDA. Estaba seguro de que algo misterioso me llenó durante unos instantes, breves, pero supongo que hicieron su trabajo. La esperanza volvió. Dirigà la mirada hacia todas partes, ¡el FARO!, ¡está ahÃ!. Lejos. Muy lejos, pero está. ¡Puedo ver su luz!.
Sin embargo, al intentar fijar mi miserable vista, ya no lo và más. Y qudé desamparado (?).
El viejo madero seguÃa transportandome a través de las tenebrosas aguas, cubiertas de oscuridad. Todo ha terminado. Me rindo. Tiro la toalla. Se acabó. No puedo más. Pensaba.
Miré hacia atrás, un tremendo golpe me alarmó.
¡El mundo se ha partido!. Pensé. Pero lo que và no fué precisamente eso. El colosal golpe habÃa abierto una brecha en las tinieblas, produciendo un estrepitoso sonido metálico, como si un gigantesco rayo hubiese quebrado en dos cualquier montaña. Y en aquella herida abierta pude contemplar el resultado de mi desafortunado "experimento": EXCLAVITUD.
En mi búsqueda através de los "mundos" fuà esclavizado, encadenado a una enorme bola de ignorancia. Al igual que los seres que habitan las "galaxias", fuà engañado, cegado por las mentiras de otros "seres superiores" que controlaban y manejaban al resto de habitantes, que en conjunto, se suponÃa formaban la humanidad.
Estos seres o "Señores de la FARSA", como no, ostentaban el poder (¿?). Reinaban en sus gobiernos y productivas empresas. Era menester para su éxito manejar frÃa y calculadamente la mentira, llenando de falsas ilusiones a sus tÃteres. Descaradamente inventaban impuestos, tarifas que aplicar, subidas de precios hasta en lo más esencial para la supervivencia humana: el alimento. Construyeron carreteras y túneles con los dineros de los ciudadanos; "Para mejorar la comunicación entre muestros pueblos, para que ningún ser humano quede aislado". DecÃan.
El ignorante pueblo se alegró y aplaudió la maravillosa idea de prosperidad, aunque su economÃa quedase mal herida. (Ha valido la pena, se decÃan). Mas cuando el primero de ellos tuvo la necesidad de utilizar aquellas carreteras y túneles, fué obligado a pagar más dineros por utilizarlos.
Como no era suficiente sangrar al pueblo a cuenta gotas, aquellos gobernantes y súbditos se dedicaron a saquear las arcas de Estado(llenas con los sudores robados a sus ¿hermanos? los hombres).
A causa de estas y muchas más traiciones el pueblo fué perdiendo la Fe sin darse cuenta, ¿no era el gobierno el encargado de velar por sus ciudadanos?, ¿no debÃan ellos(católicos)ser los primeros en respetar las palabras del Señor?...
"No robaras", dice uno de sus mandamientos. Asà pués, los mercaderes empezaron a hacer lo mismo. Los empresarios también se quisieron aprobechar, y los trabajadores hicieron lo mismo, robar, como todos(o casi todos). La lacra de la avaricia se extendÃa. La desconfianza reinaba.
El odio, la opresión, la deshermandad, el aprobechamiento, era el pan de cada dÃa.
La sombra de la traición se movÃa sobre nuestras cabezas. La VERDAD fué arrebatada y escondida. La "galaxia marginación" fué olvidada, abandonada a su suerte, entregados en silencio y sin remisión a la miseria total. Una miseria que no era más que un reflejo de sus propios corazones violados. Manipulados. Maltratados. Aniquilados. Arrancados.
El otro "mundo", el lujoso. El de buenos coches, y no menos fabulosas motos. El de sexo gratis. El de relojes caros y precisos. El de abundante dinero, creyó ser listo, y tras la Fe robada, pensó: "Hagamos un nuevo Dios, o mejor aún, hagamos varios". Y asÃ, se pusieron a inventar diosecillos. El dios DINERO. El dios ESTAFA. El dios GUERRA. El dios DROGA. El dios ALCOHOL. El dios PRISA. El dios YO...
Me và saltando de estos mundos, desolados, maquillados, inventados, falsos, traidores, pendencieros y absurdos, al oscuro Mar de lo desconocido y misterioso. Cerrándose tras de mà aquella fantasmal abertura en las tinieblas, esta vez en el más absoluto silencio.
SeguÃa abrazado a mÃ, ahora amigo, el viejo madero. Sin duda desde que me abracé a él por primera vez algo mágico estaba ocurriendo. Y saber que me podÃa esperar me dejé arrastrar, ignorando que la PROVIDENCIA gobernaba aquel, cada vez más, majestuoso madero.
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Una mole se me apareció entre sombras, no podÃa distinguir que era aquello que parecÃa flotar en la nada. La curiosidad (¿?) me obligó a remar con las manos hacia ella. A medida que me acercaba aquella visión se fué aclarando.
-¡DI-OS SA-N-TO!. Deje escapar de mi garganta, ¿qué es eso?. Aquella cosa parecÃa una isla luminosa. ¿Pero, de donde salÃa la luz?. No pude ver, por más que lo intenté, ninguna farola ni focos en tierra. Además todo su entorno estaba perfilado por lo que parecÃa una cúpula transparente que no dejaba escapar aquella maravillosa luz, que aunque brillaba con grandiosa intensidad, no perjudicaba mi vista. Al llegar a la orilla de aquel "islote" pude comprobar que no estaba formado de masa rocosa, "aquello parecÃa metal". Impoluto metal. Al penetrar en la cúpula, parecÃa una fina tela de vapor, me invadió un extraño temor, sentà miedo, verdadero miedo. Allà dentro la claridad lo inundaba todo, y yo habÃa olvidado completamente aquella sensación. Mis ojos y todo mi ser estaban acostumbrados a la tenebrosa oscuridad.
Inspeccioné los alrededores y no encontré vegetación, ni animales, ni edificios, ni rios, ni sol, ni montañas. Todo era llano. Mis descalzos pies, al contacto con el metálico suelo, se percataron de la extraña esponjosidad y confortable calor que poseÃa éste. No podÃa ser metal, y si no lo era, tampoco podÃa ser ningún material conocido por el hombre.
A medida que fuà adentrando en aquel extraño paraje, el temor que en principio me invadió se fué disipando, dejando paso a otra, no menos misteriosa, Paz. A lo lejos, apareciendo entre la luminosidad, se me apareció una frase que parecÃa flotar, escrita sobre la nada, simplemente ahà estaba, letras flotadoras que como si de un anuncio de neón se tratara, rezaban un mensaje:
"FALSAS ILUSIONES SUBRREALISTAS SIN CONCEBIR UN SENTIDO REAL DE LA VIDA,ES TOTALMENTE ERRONEO PARA EL ESPIRITU HUMANO"
-¿Qué...?
Antes de poder leer una segunda vez el escrito, éste desapareció. Por más que intenté recordar la frase no lo conseguÃ, además tampoco habÃa entendido su significado.
Cuando me dispuse a continuar mi camino algo se volvió a materializar ante mÃ, pero esta vez tomaba forma humana. Pensé que la figura acabarÃa siendo la de un hombre, pero al terminar el proceso pude comprobar que se trataba de la imágen de una mujer.Al acercarme pude observar que su cuerpo era ¡transparente!, lo asocié a un holograma, aunque nunca habÃa visto uno. ¿Qué podÃa ser si no?, ¿Un ángel?. Imposible. La verdad, no me importaba si era una u otra cosa. Desde luego no và alas en su espalda, ni tampoco la tÃpica aureola luminosa flotando sobre su cabeza.
Su rostro era bello, pero no podrÃa decir que era guapa, aunque... si era cierto que era hermosa. No podÃa explicarlo. Su cabello oscuro y largo descansaba sobre sus hombros, dividiendose y colgando a la vez sobre su pecho y su dorso. Su vestidura era de una sola pieza, sin costuras aparentes, holgado, como los pijamas de una sola pieza para bebés. ParecÃa plateado, o quizás blanco. Toda su figura desprendÃa luz.
Maravillado ante aquella presencia, y sin poder gesticular una palabra, me llenó una inmensa Paz, alegrÃa, amor... en aquellos momentos la experiencia adquirida en el mundo de la oscuridad se fué disipando para dejarles paso.
¡BIEN VENIDO PEREGRINO!
Escuché su voz, dulce y poderosa a la vez.
CONTINUARA
J.LANDY