Esa mañana estaba pasando visita en el pabellón 7. El paciente de la cama tres no estaba. La cama, prolijamente tendida, tenÃa encima un par de zapatos negros recién lustrados y en unas hojas de cuaderno escritos con letra apretada y prolija este extraño texto.
“Hoy perdà la cabeza. No sé si fue la cabeza que se separó o el cuerpo que decidió perderla. Es extraño, tampoco sé como hago para escribir esto: si tuviera la cabeza y no el cuerpo ¿cómo escribir? Y si sólo tuviese el cuerpo ¿cómo pensar?. Debo confesar que si bien perdà la cabeza - o el cuerpo- no sé en que parte quedé alojado yo. Se separó asà como asà y se fue no sé donde. No sé si salió corriendo o su escape fue furtivo, en la noche tal vez. Pero que se fue, se fue. Ya ayer sentÃa la cabeza y el cuerpo flojos y esto me confunde pues si hubiera tenido floja la cabeza es posible que el cuerpo, en un movimiento brusco, la hubiera perdido, y si hubiese sido a la inversa....es más fácil que el cuerpo estando flojo haga un movimiento súbito y se escape dejando la cabeza por ahÃ, pero estando los dos flojos, no sé quien dejó a quien. Es posible que se hayan puesto de acuerdo para dejarse mutuamente en cuyo caso no podrÃa decir que “perdà la cabeza†o “perdà el cuerpo†sino que ambos – de mutuo acuerdo- decidieron abandonarme a la buena de Dios . Siendo niño recuerdo que un almacenero, hombre tan fuerte como torpe, intentando desnucar una pobre gallina se quedó con su cabeza en la mano mientras el cuerpo huÃa despavorido como media cuadra. Esto es más civilizado, no hubo violencia de ninguna clase. Simplemente perdà la cabeza y no sé donde fue a dar. En este aspecto por lo menos la susodicha gallina podÃa saber donde estaba su cabeza. Yo no sé. No hubo violencia, pero no sé donde está. Aunque mi verdadero problema es saber donde estoy ahora .Ustedes ¿dónde querrÃan estar? Sospecho que no es cuestión de querer, he de estar en algún sitio donde no se precisa cabeza ni cuerpo, se puede pensar y hasta escribir- no sé con que manos ni con que cabeza- pero poder se puede. Solamente espero no estar en el mismo lugar que la gallina. Hasta ahora no la he sentido cacarear. Pero estoy atento. Ustedes ¿no lo estarÃan?
Ayer me visitó un perro azul. Completamente azul, nada de blanco en las patas o la punta de la cola ni en la cabeza o el hocico. Todo azul, hasta los ojos. Hasta el blanco de los ojos era azul. Se sentó frente a mÃ, movió la cola un par de veces y luego me miró a los ojos y me dijo...¿me dijo? si los perros no hablan, cuando mucho ladran pero lo que es hablar no hablan, aunque pensándolo bien este no era un perro cualquiera, era un perro azul, todo azul ¿no hablarán los perros azules? Tal vez hablen como los loros o algunas personas: de memoria...una memoria azul también llena de letras azules, de números azules, de recuerdos azules. Hace un rato vino un señor policÃa todo vestido de azul, gorra, zapatos, medias, todo azul, pero sus palabras y su mirada eran grises y decÃa buscar un perro perdido. No me dijo si el perro era azul, solo me dijo que estaba perdido y lo buscaban. Pero yo sospecho que estaba buscando al perro azul ya que me miraba insistentemente las manos, pero como yo tenÃa puesto mis guantes azules no pudo ver mis manos verdes y amarillas manchadas de pintura blanca.
Mañana no sale el sol.Cuando se ponga hoy será por última vez. Se aburrió de nosotros y ya no nos quiere prestar más nada. Dice que somos una plaga bÃblica, y que ya se aburrió de nosotros. Asà que mañana no sale. Se encapricho el hombre o la mujer – después de todo es una estrella—y no quiere saber más de nosotros. No está enojado, está aburrido. Eso es. No nos va a decir nada, ningún discurso ni nada. No sale y a otra cosa.
Donde comienza la zurda tengo escondida una mujer. Hace mucho tiempo que la llevo, desde donde nacen mis recuerdos. Pelo verde, pequeña y cara de buena. No se maquilla, ni siquiera una sombra en los ojos, ni se pinta la boca pero sus labios son del color de las manzanas grand smith. Habla poco, mejor dicho casi no habla, más aún, creo que es muda. A cambio observa todo, siempre está observando, dÃa y noche, no creo que duerma siquiera. Y luego, a veces, me mira a los ojos. Y asà pasa el tiempo, dÃas y dÃas. Siempre está ahÃ, en la raÃz de la zurda, como esperando algo para llegar al que no descansa.
Pero el otro dÃa me dijo algo al oÃdo y quedé asombrado, no sabÃa que contestarle, nunca habÃa escuchado su voz y eso que hace mucho tiempo que la llevo escondida, desde niño creo. Después se me quedó mirando y me rogaba con la mirada. Hoy me hizo una cosquilla debajo del brazo y me volvió a hablar. Creo que me preguntaba algo sobre una antigua caja griega.
Hace una semana que estoy viviendo dentro de un frasco. No es muy cómodo pero tiene buena luz. Lo curioso es que nadie me mira, ni le llama la atención ver una persona en el interior de un frasco transparente. Pasan y pasan junto a mÃ, y al frasco, pero me ignoran una y otra vez. Todos no, ayer un niño de pelo castaño y ojos marrones me estuvo mirando, pero luego se rasco la cabeza y se fue. No sé como vine a dar al interior del frasco. Pero pronto saldré, sólo tengo que esperar el creciente de la luna y podré salir por la boca porque tapón no tiene.
No sé que hacer con ella. Me apareció lentamente y fue creciendo despacito pero dÃa a dÃa. Por ejemplo, todos los martes crecÃa como un centÃmetro y los viernes crecÃa un poco más y se ponÃa rosada. Al principio no me pesaba, pero ahora que se ha desarrollado bastante se me hace difÃcil poder desplazarme como antes, cuando no la tenÃa. Algunas personas me miran y mueven la cabeza como asintiendo, otras sonrÃen y algunos se tapan los ojos para no verme o no verla. Como un dolor de muelas se ha ido apoderando de mis pensamientos y se ha transformado en la parte más importante de mi cuerpo, pulsa y se entumece; ya francamente me molesta. En cualquier momento me la saco, pero estoy demorando la decisión porque no sé bien como hacerlo. ¿Alguien sabe?
Dos caballos amarillos me están siguiendo. Caminan lentamente uno detrás del otro y ambos detrás de mÃ. Eso sÃ, respetan mi sombra. Al mediodÃa se acercan bastante y de noche se paran a unos metros de mi cama y cierran sus grandes ojos zarcos. Si me levanto de madrugada se despiertan y me siguen donde yo vaya. Mañana los voy a engañar: mi cuerpo irá a dar un paseo y ellos lo seguirán, mientras dejaré la cabeza reposando en la almohada pues he notado que cuando me miran a los ojos me cuesta dormir.â€
El paciente no apareció más. Más tarde volvà a mi casa sin dejar de pensar en aquel pobre hombre de cuya cara no podÃa acordarme y cuyo paradero serÃa para siempre un misterio para mÃ.
Al otro dÃa và pasar frente a mà casa un hombre amarillo y verde con las manos sucias de pintura blanca, montado en un caballo amarillo de ojos zarcos Un perro recién pintado de blanco y de ojos azules – hasta el blanco del ojo azules – lo seguÃa. El jinete llevaba bajo el brazo izquierdo una pequeña mujer de pelo verde y en la mano derecha un extraño tallo recién cortado que chorreaba una savia gelatinosa. El inusual cortejo entró en una frasco transparente y luego el sol se ocultó por última vez. En la penumbra, un hombre azul que hablaba palabras grises de policÃa me preguntó por un perro extraviado mientras miraba insistentemente mis guantes azules y mis zapatos negros recién lustrados.
Para leer leer y volver a leer...un cuento escrito con el alma...hermoso trabajo...creatividad , imaginacion..talento !!!!