Tengo algo que contarte... Aún estoy vivo, asà como el sueño que tengo desde hace dos dÃas en que no duermo. Me mantengo en vela esperando el mensaje que dicen llegarÃa en cualquier momento, instante de mi vida, y, la verdad, no me gustarÃa perdérmelo. ImagÃnense que este mensaje fuera el que estuve esperando a lo largo de mi vida… Como aquel que tuve cuando niño y mi padre me decÃa que algún dÃa mi ángel guardián vendrÃa a dejarme el regalo más hermoso y serÃa el chico mas feliz de toda la tierra, pues aprenderÃa el significado de todas las cosas como el amor, el perdón, la verdad, el odio, la pasión… O aquel que me contó mi abuelo mientras agonizaba en su lecho, diciéndome que de las paredes de su casa escucharÃa la voz del silencio, de la verdad, y, al fin podrÃa entender el sentido de la existencia de todas las civilizaciones, asà como el de mi propia vida… O cuando esperé a que mi novia volviera a buscarme luego de retornar a su paÃs, y este fuera el mensaje de ella para mi: una pasaje de ida al otro mundo, al viejo mundo, a su lado... Y ya junto a ella recorrer sus piernas con mis manos, sus brazos con mis pies, sus ojos con mis ojos, sus vellos con mis dedos, su lengua con mi aliento... ¿Cual de todos los mensajes podrÃa ser? No me imagino pero no puedo pestañear un instante. Y quien lo dirÃa que hace dos dÃas mientras regresaba de mi trabajo encontré una carta con mi nombre y sin remitente en donde decÃa que esperara el mensaje, el mensaje que tanto habÃa esperado… No sé si me volvà loco, pero algo ocurrió pues boté a toda mi familia de la casa. Me encerré con llave y tan solo dejé abierta la ventana en donde podÃa observar a quien llegara… Fue ridÃculo que nadie de mi familia me entendiera pues llamaron al sanatorio de la ciudad y a la fuerza me llevaron al loquero. Por supuesto que no hablé con nadie, tan solo les dije que estaba esperando el mensaje que decÃa en mi carta que llegarÃa en cualquier momento. Mis hermanos me miraban con pena, por supuesto que ellos no entendÃan ¡Qué iban a entender! ¡Nada de nada! … Ya viene el tercer dÃa, y aunque estoy en un cuarto cerrado puedo ver el cielo, las luces de la ciudad, los sonidos de la gente, los campos que son sacudidos por los autos de esta civilización… y yo, aún continuo esperando mi mensaje que parece que está por llegar en cualquier momento pues noto que mi cuerpo está haciéndose mas liviano, mis ojos ya no ven como antes, están cerrados pero he podido mantenerme conciente mientras cruzo el umbral de la casa de los sueños y le he dicho que no deseo dormirme pues tengo un mensaje que esperar, y esperar conciente pues puede cambiar el resto de mi vida para siempre, asà como les cambió a todos aquellos que nunca mas volvieron a dormir… ¡Cómo podrÃan dormir con semejante mensaje, noticia! Entender, gozar, disfrutar, y, al fin de todos los finales, encontrarme cara a cara con el final de todos las ilusiones y dar ese paso que sólo dan los que han amado profundamente el verdadero amor de la vida, es decir, aquel momento en que uno sintió que estaba empapado de eternidad, libertad, amor, o algo de aquello que suele estar vestido de cosas como una chica, un ángel, un instante de misticismo, o algo mas que ya no recuerdo… Pero no lo duden, esperaré el mensaje… ¿Quizás sea el tuyo? Quizás seas tu quien venga y me regale el mensaje, el mensaje, el mensaje….
Lince, enero del 2006