Adorada y amada mÃa. Se que te preguntas muchas veces de mis cambios bruscos, mas nunca me los reprochaste. Con tu indulgencia caracterÃstica de toda mujer supiste o trataste de comprender siempre esos cambios. Y en verdad esa forma natural de ser me atraen mas que mil palabras y deseos.
Anoche cuando termine de contarte un cuento, inmediatamente me levante de la cama y me fui a la computadora. La única que según vos es tu competidora en el amor. Te quiero decir que no es asÃ, solo que en ella muchas veces reflejo recuerdos tan lejanos que no quiero que queden en el olvido. Este es uno de ellos...
En un hospital de Delf a 200 Km. de Leiden en el sur de Holanda agonizaba un español. Las autoridades se comunicaron con el Cónsul de España y le explicaron que un connacional suyo estaba moribundo y como no comprendÃan el idioma le solicitaban si podÃa hablar con el. El Cónsul hombre de gran reputación y diligencia fue allá. Mientras uno de los enfermeros lo guiaba donde se hallaba el hombre, le manifestó que este acababa de llegar de Sudáfrica. Que se hallaba en el periodo final de un ataque de fiebre africana y que no habÃa esperanzas de salvarlo. Al entrar a la sala de internados, la vista del Cónsul se dirigió directamente a la ultima cama aislada del resto de los pacientes. Efectivamente aquel pobre infeliz mas que un hombre parecÃa un esqueleto pintado de ocre, incorporado trabajosamente en su pobre lecho y librando su ultimo combate contra la muerte. Sus primeras palabras fueron para disculparse por la molestia que le proporcionaba -¡Yo no soy español! dijo, pero aquà no me entienden, y al oÃrme hablar han creÃdo que era a usted a quien yo deseaba hablar._ Pues si Vd. no es español dijo el Cónsul lo parece y no tiene porque apurarse. -Yo soy latino, de Sensuntepeque, departamento de Cabañas en la Republica De El Salvador. Y mi familia es original de ahÃ. Me llamo Antenor Chaves.
Entonces lo interrumpió el Cónsul es usted español por tres veces. Voy a sentarme un rato y vamos a fumarnos unos cigarros como dos buenos amigos. Y, mientras tanto, vd me dirá lo que desea. ¡Yo! nada, señor; no me falta nada porque me estoy muriendo; solo querÃa hablar con alguien que me entendiera, porque hace mucho tiempo que no tengo ni con quien hablar. Yo me siento muy desgraciado, señor, como seguramente no hay otro hombre en el mundo. Si yo le contara mi vida, verÃa Vd que no le engaño. -Me basta verle a Vd. Amigo Antenor, para quedar convencido de que no me dice nada mas que la verdad; pero cuénteme Vd con entera confianza sus infortunios, como si me conociera de toda su vida. Y entonces el pobre Antenor Chaves comento largamente de sus aventuras y desventuras; su desgraciado engaño matrimonial, que le obligo a huir de su casa, porque aunque era muy pobre, era hombre de honor; Sus trabajos en el canal de Suez hasta que sobrevino el paro de las obras y por ultimo su vida en calidad de colono en Sudáfrica libre, donde habÃa rematado su azarosa existencia con el desenlace vulgar y trágico que se aproximaba y que llego esa misma noche. Amigo Antenor, le dijo el Cónsul después de escuchar su narración, es usted el hombre más grande que he conocido hasta el dÃa de hoy; posee usted un merito que solo esta al alcance de los hombres verdaderamente grandes; el haber trabajado en silencio, el de poder abandonar la vida con la satisfacción de no haber recibido el premio que merecÃan sus trabajos. Si Vd. Se examina ahora por dentro y compara la obra de su vida con la recompensa que le ha granjeado, fÃjese usted en que su única recompensa ha sido una escasa nutrición, y a lo ultimo el lecho de un hospital, donde ni siquiera hablar puede; mientras que su obra ha sido nobilÃsima, puesto que no-solo ha trabajado para vivir, sino que ha acudido como soldado de fila a prestar sus servicios a empresas gigantescas, en las que otros habrán recogido el provecho y la gloria. Y eso que usted ha hecho revela que el temple de su alma es fortÃsimo, que lleva usted en sus venas sangre de una raza de luchadores y triunfadores, postrada hoy y humillada por propias culpas, entre las cuáles no son menores la falta de espÃritu fraternal, la desunión, que nos lleva a ser juguete de poderes extraños y que muchos como usted anden rodando por el mundo, trabajando como oscuros peones cuando pudieran ser amos con holgura. Piense usted en todo esto, y sentirá una llamarada de orgullo, de intimo y santo orgullo, que le alumbrara con luz muy hermosa los últimos momentos de su vida, porque le hará ver cuan indigno es el mundo de que hombres como usted, tan honrados, tan buenos, tan infelices, ayuden a fertilizarlo con el sudor de sus frentes y a sostenerlo con el esfuerzo de sus brazos.
YO CREO QUE Antenor Chaves COMPRENDIO, Y RECIBIO UN PLACER QUE QUIZAS NO HABIA GUSTADO EN SU VIDA, EL SER TRATADO COMO UN HOMBRE Y JUZGADO CON ENTERA Y ABSOLUTA RECTITUD. LAS INTELIGENCIAS MÃS HUMILDES COMPRENDEN LAS IDEAS MAS ELEVADAS, Y LOS QUE ECONOMIZAN LA VERDAD Y LA PUBLICAN SOLO CUANDO ESTAN SEGUROS DE SER COMPRENDIDOS VIVEN EN GRANDÃSIMO ERROR,..PORQUE LA VERDAD, AUNQUE NO SEA COMPRENDIDA, EJERCE MISTERIOSAS INFLUENCIAS Y CONDUCE POR CAMINOS OCULTOS A LAS SUBLIMIDADES MAS PURAS, A LAS QUE BROTAN INCOMPRENSIBLES Y ESPONTÃNEAS DE LAS ALMAS VULGARES.
¡TE AMO!
Luego de haber leido tus cuentos, encuentro en este una variación en tu literatura que es francamente excelente. Mis felicitaciones y mi voto. Eres muy bueno escribiendo.