_ ¡Cuidado! ¡Noooooo!.
_ ¡Aaaaaah!
Pasó unos cinco minutos:
_ ¡Llamen a los bomberos y a una ambulancia, parece que hay heridos, no se sabe si están muertos!
En eso, Victoria, uno de los pasajeros del carro accidentado, despierta y observa que todos allà dentro están inconscientes. Sale del carro, pues se encuentra mareada y necesita tomar oxÃgeno. Detrás de ella sale otra muchacha, era Margare, su mejor amiga:
_ ¿Cómo están todos allà adentro?- preguntó uno de los bomberos que ya habÃa llegado al lugar del siniestro.
_Creemos que están bien, pero inconscientes- contestaron ellas.
El hombre entonces, decidió entrar, para sacarlos a todos por si el vehÃculo explotaba. Enseguida de eso, vinieron otros bomberos a apagar el fuego que se estaba produciendo, no querÃan que el carro estallase. El hombre, del cual hablamos antes, fue el que sacó a los jóvenes del carro, luego de revisarlos exclamó:
_ ¡Hay heridos y otros muertos!- dijo dirigiéndose a los enfermeros de la ambulancia que recién habÃan llegado al sitio.
Victoria, al escuchar aquello se alarmó y le dijo a Margare que avisarÃa a los familiares de los muchachos, desde su casa, que quedaba a sólo tres cuadras de allÃ:
_ ¡Espera Vicky! ¿Qué piensas hacer?- le dijo Margare.
_ ¡Ya te dije, iré a casa! ¿Vienes?
_ ¡No, me quedaré a averiguar quienes son los sobrevivientes!
_ ¡Buena idea!
Entonces, echó a correr lo más rápido que le daban las piernas. Al parecer no habÃa sufrido lesiones serias.
Al llegar a su casa, la ve abierta y entra, ya dentro nota que está algo cambiada, pero era normal, porque hacÃa ya cuatro años que habÃa abandonado la casa materna, para mudarse a su propio apartamento el cual compartÃa con su amiga Margare, quedaba en otro estado del paÃs. La razón por la cual Victoria, habÃa dejado a sus padres no fue a causa de alguna pelea, sino por haber conseguido un empleo bien remunerado de lo que a ella le gustaba. Vicky era recibida de Biólogo marino y donde vivÃa con sus padres, no se conseguÃa un trabajo de ese tipo, simplemente por no haber mar, ni nada que se le pareciese.
Ya en la sala, ve a su madre jugando con una niña. ¿Quién era esa niña? Victoria, se encogió de hombros y prosiguió a saludarle. Pero la madre, parecÃa no haberla escuchado y se fue corriendo detrás de aquella niña traviesa. Ésta al ver semejante espectáculo, exclamó casi alegre:
¡Vaya, estar de niñera la ha llenado de vida, hasta parece más joven!
Luego de decir eso y de darse cuenta que está sola en la sala, vuelve la preocupación por sus amigos y toma el teléfono que se encuentra allà mismo en una mesita. Marca primero el número telefónico de la casa de los padres de Margare:
_ Aló.
_ Aló ¿Señora Marta?
_ SÃ, con ella habla.
_La llamo para decirle, que su hija está bien, pero tuvimos un accidente cuando venÃamos llegando a mi casa en el carro y según parece hay heridos y hasta muertos. ¿PodrÃa informarle usted a los demás?
_ ¡Espera, muchacha! ¿De qué hija me estás hablando? Mis hijos están aún muy pequeños, te habrás equivocado.
_ ¿No es usted la Señora Marta de Pérez?
_SÃ, pero ya te dije que mis hijos son muy pequeños y en éstos momentos duermen su siesta.
_ ¡Ah, disculpe! Es una gran coincidencia.
Corta y vuelve a marcar cuidadosamente, para no volver a cometer el mismo error:
_ Aló.
_Aló. ¿Señora Marta Gonzáles de Pérez?
_SÃ. ¿Otra vez tú? ¿Es alguna broma?
_No, pero no puedo comunicarme con los padres de mi amiga. ¿Usted no tiene una hija llamada Margare?
_SÃ.
_ ¡Bueno es de ella de quien le hablo!- le dijo y luego para sà misma- No sabÃa que Margare tuviera hermanos menores.
_ ¡Margare tiene apenas tres años! ¿No tienes nada que hacer que molestar a los demás?- dijo ya enfadada- ¡Que juventud la de hoy!- dijo y trancó el teléfono.
_ Aló. ¿Y ahora?
Al trancar la bocina, escucha un llanto proveniente del patio trasero de la casa y decide ir para allá a ver qué pasa.
Ya en el lugar, ve a un niño llorando y a la pequeña de hace unos instantes. Según, entendió Vicky, éste lloraba por un juguete que a su parecer, se lo habÃa roto la niña a propósito. Supuso eso, cuando escuchó a la menor decir:
_ ¡Se lo merece, por egoÃsta!
Luego escuchó a su madre regañar a la pequeña:
_¡Aunque él no haya querido prestarte su juguete, no tenÃas derecho a rompérselo!- dijo en un tono severo.
_¡Creo que mamá está muy ocupada, mejor espero a que se desocupe! Mientras tanto regresaré a la sala, para ver si puedo comunicarme por teléfono con alguien más!- se dijo mentalmente, victoria.
Sin embargo, primero pensó en ir a la cocina a tomar un vaso de agua, pues tenÃa mucha sed por el agite de correr tantas cuadras. En eso le atrae un almanaque que ve en la pared de la cocina:
_¿Cómo? ¿1980? ¡Si estamos en el 2001!
Luego escucha nuevamente a su madre decirle a la niña:
_¡Ahora quiero que le des una disculpas, MarÃa Victoria!
_¿Y por qué debo hacerlo, si fue malo?
_¡Porque no estuvo bien!
_¿Ah? ¿MarÃa Victoria? Pero, si asÃ, me llamo yo- se dijo completamente confundida.
Mira nuevamente el almanaque y observa que en el mes de febrero se encuentra un dÃa encerrado en un cÃrculo. Al parecer estaba siendo usado recientemente, ya que esa marca señalaba, el primer dÃa en que a su madre le habÃa llegado la menstruación, eso recordaba que hacÃa su mamá, para no olvidar la fecha y poder asà calcular el dÃa que le llegarÃa al mes siguiente.
Revisó todos los meses y observó que ninguno de los siguientes llevaba la marca. Llegando a la conclusión anterior, o sea, la de que estaba siendo usado recientemente.
_¿O sea, que soy esa niña? ¿Pero cómo pudo pasar esto?
En eso escucha a su madre que se acerca a la cocina y decide ocultarse, es decir, sale de ella y se dirige nuevamente a la sala. Allà recuerda lo que le sucedió con la madre de Margare:
_ ¡Es como si yo, hubiese burlado los fenómenos fÃsicos y hubiese torcido la dimensión donde vivÃa, para caer sin querer aquÃ! ¿Pero cómo pudo haber sucedido? ¿SerÃa la energÃa liberada al momento del choque? No, claro que no. Pero no puedo hallarle explicación- se decÃa toda confusa.
De repente comienza a sentirse mal, es decir, que comenzaba a tener mareos. Imágenes de su pasado se le venÃan a la memoria y le daban vueltas en su cabeza, lo curioso era que todas ellas, le hacÃan recordar los momentos en que ella habÃa sido injusta con los demás. Cómo si algo o alguien quisiese hacerle ver lo mal que estuvo en esas circunstancias de su vida, eran como pasajes, que le mostraban que no habÃa obrado bien, quizás para que mejorara o quizás para decirle que era muy tarde para enmendarlos.
Finalmente victoria desaparece de la sala y aparece en el lugar del siniestro.
_¿Qué hago aqu� ¿Qué está pasando?
En eso ve que cubren a alguien con una manta blanca, era a Nick, uno de sus amigos:
_¡Oh, pobrecito!- dijo al mismo tiempo en que se hacÃa la señal de la cruz.
Luego ve más allá a unos doctores en movimiento, al parecer estaban queriendo salvar a alguien.
_¿De quién se tratará?- se preguntó.
_No sé, pero están queriendo salvar a dos- le respondió Margare, que se encontraba justo detrás de ella.
_ ¡Margare! ¡Que bueno verte! ¿Haz averiguado quienes son los que hasta ahora, se han salvado?
_ ¡No, nadie me para! ¡Al parecer están muy ocupados, tanto doctores como enfermeros!
_ ¡Somos en total ocho, tú y yo estamos bien! ¿Pero, no viste a nadie de los muchachos, sano y salvo?- le volvió a preguntar.
_Vi que se llevaron a Georgina y DarÃo en camilla, los montaron en una ambulancia y se los llevaron al hospital, creo que se encontraban fuera de peligro, pero necesitaban igualmente de atención médica.
_ ¡Bueno, esas son buenas noticias! ¿Pero, sabes? ¡Nick a muerto!
_ ¿De veras? ¡¿Bromeas?!- dijo Margare, que no parecÃa creerle.
_ ¡SÃ, vi cuando lo cubrÃan con una manta! ¡Mira es ese de allÃ!- dijo señalándole el lugar donde se hallaba el difunto.
Hubo un instante de silencio, de repente Margare dice:
_ ¡No, no puede ser, te equivocas!- exclamó echando a correr hacia esa misma dirección.
_ ¡Margare…!
En ese mismo instante, Victoria se distrae con un grito que escucha.
_¡Oh Dios mÃo, no puede ser! ¿Por qué? ¡Aaaaay!
Era su madre que al parecer habÃa recibido una mala noticia. ¿Pero de qué se podrÃa tratar? Trató de acercarse a su madre, pero Margare la detiene:
_¡TenÃas razón está muerto! ¿Pero si hace un instante estaba platicando con él?
_ ¿Qué te puedo decir, amiga? Asà es la vida, en un momento estás vivo y al otro ya no- le dijo abrazándola para darle consuelo.
_ ¡No…es que Luis también estaba bien y ahora también ha fallecido!
_ ¡Maldita sea! ¿Es acaso que nadie se va a salvar?
_ ¿Es que no lo entiendes? ¡Aquà está sucediendo algo extraño!
_ ¡Extraño fue lo que me sucedió, cuando fui a mi casa a pedir ayuda!
_No sé que te pasó, pero en lo que respecta a mÃ, desde que te fuiste nadie me ha prestado atención, solo Nick y Luis que están muertos y ahora tú, pero nadie más. Recién quise preguntarle algo a un enfermero, pero me ignoró y eso que lo tomé de un brazo, al parecer no sintió mi presencia.
_ ¿Qué insinúas que estamos muertas?
_Asà parece.
_No digas tonterÃas.
_ ¡Ay!
_ ¡Qué te ocurre, Margare! ¡Te estás poniendo pálida!
_ ¡No sé, es como una fuerza que me quiere llevar!
_ ¿Cómo es eso?
_ ¡Es algo que me arrastra y ya no aguanto más!
_ ¡Toma mi mano!
Luego de decir eso, Victoria la sujeta, Margare tenÃa todo su cuerpo inclinado y suspendido en el aire, como si la estuviesen absorbiendo:
_ ¡No me sueltes! Oye, ¿oÃste eso?
_SÃ, parece un latido.
_Exacto. ¿Qué significará? ¿Por qué lo escuchamos? ¡Aaaah!
_ ¿Qué pasa?
_ ¡Siento que me va a llevar!
_ ¡No te sueltes de mÃ!
_ ¡Ven conmigo! ¡Vayámonos juntas al más allá!
_ ¡No puedo a mi no me lleva!
_ ¡Aaaaaah!
_¡Margareeee! ¡Noooo!
Cuando Margare se soltó de sus manos, Victoria pudo verla distanciarse de ella, hasta tan sólo tres metros, luego se desaparece. Lo extraño fue que Vicky habÃa sentido esa gran fuerza de atracción, pero en ningún momento sintió que ésta tratara de arrastrarla junto con Margare; tampoco vio a nadie ni nada que tratara de absorber a su amiga. Solo podÃa afirmar con certeza, el hecho de que Margare, habÃa sido llevada por una fuerza sobrenatural sumamente fuerte.
Luego de quedar sola, se pone triste, quiere llorar, pero las lágrimas no les salen:
_ ¿Y ahora qué me queda? ¡Ni siquiera las lágrimas me acompañan en mi pena! ¡Yo querÃa ir al más allá con ella! ¿Tan mal me comporté que no estaré junto a mi amiga?- y en un tono de preocupación-¡Quizás me toque estar también sin mis demás familiares! No puedo imaginarme vivir eternamente sola. ¡A lo mejor me lleven al purgatorio! Sólo espero que no sea tan feo, como lo pintan. Ni siquiera me atreverÃa a pensar en el infierno.
Todo esto se decÃa, hasta que las risas y el festejo de algunos médicos, la distrajeron. Escuchó decir:
_ ¡Lo logramos! ¡La hemos salvado!
Mientras tanto, otro grupo de doctores que se veÃan muy inquietos y estresados, parecÃan estar trabajando contra el reloj, cada segundo que pasaba era para ellos sumamente valioso.
Todo esto le causó mucha curiosidad y por un momento recordó lo de la escena de su madre:
_ ¡Pobre mamá! Seguro le dijeron que habÃa muerto- luego- ¿Quién habrá sido la que se salvó? ¡Ah! ¡Es cierto, la única que falta es Sara!
Después de recordar la escena con la madre, quiso ver primero al grupo de doctores que celebraba.
_ ¡Miren ya está abriendo sus ojos!- dijo uno de los enfermeros.
_ ¡Eso es buena señal!- exclamó el médico a cargo.
Al acercarse mejor, ve que a la que acaban de salvar no es Sara, sino Margare. Muy cerca de ella se hallaba su madre, sujetándola de la mano. Victoria que no lo podÃa creer, se aproxima para asegurarse de que su amiga habÃa vuelto a la vida. Ya casi encima de aquella, Margare extrañamente mira hacia donde ésta se encuentra y dice en un tono casi imperceptible:
_ ¡No pierdas tiempo, ve y sálvate tú también!
_ ¿Puedes verme?
_SÃ, pero me temo que no será por mucho tiempo.
_Entiendo, pronto regresarás a la normalidad y ya no me volverás a ver.
_ ¡No, no digas eso! ¡No te des por vencida!- alcanzó a decir con bastante trabajo y ahora sólo daba la impresión de querer descansar, para ahorrar fuerzas. De modo que la ve cerrar los ojos.
Debido a eso su madre se alarma:
_ ¿Qué le sucede a mi hija?
_ ¡No se preocupe sólo duerme!- se apresuró a decirle el doctor.
_ ¡Hace un rato deliraba!- dijo, porque la habÃa escuchado murmurar algo.
_¡No se preocupe, eso es normal!- volvió a tranquilizarle el médico.
Victoria, luego de un rato de contemplarla en silencio, mientras aquella descansaba, dijo :
_ ¡Lo voy a intentar, te lo prometo!
Y justamente luego de decir tales palabras, a aquella se le dibuja en el rostro, una sonrisa mientras dormÃa, como de gran satisfacción.
Luego recuerda aquel latido que habÃan oÃdo y llegó a la conclusión de que serÃa el corazón de Margare, que la llamaba. Al fin no perdió más el tiempo en deducciones y se dirigió a buscar su cuerpo. A lo mejor su amiga lo decÃa por algo. En ese mismo instante, recordó de golpe que aun los doctores, pretendÃan salvar a alguien más. Con lo cual Vicky creyó que quizás aquel grupo de médicos, que se encontraban trabajando arduamente y de manera tan dinámica, se hallaba tratándole de salvar la vida, asà que se dirigirÃa para allá.
De repente piensa en algo que la desanima:
_ ¡Un momento! Aun no sé nada de Sara y Néstor. ¿Qué me garantiza que aquel herido, que los doctores tratan de salvar sea yo?- dijo sumamente conmocionada.
Por un momento se sintió terrible, pues ella querÃa mucho a sus amigos y sentÃa que hacÃa mal en desear, ser ella, la que tuviera la posibilidad de sobrevivir.
Ya no querÃa sufrir más, al respecto, asà que corre en dirección, hacia donde se hallaba el grupo de médicos trabajando.
Prácticamente en el lugar, oye decir:
_ ¡Por favor señora, está estorbando! ¡Asà no podremos ayudar a su hija!
_ ¡Es una chica! ¡Aumentan mis posibilidades!- se dijo al oÃr el comentario.
Al parecer, Vicky no habÃa visto a quién le decÃan eso, es decir, no sabÃa a qué señora, le habÃan pedido que se apartara.
Como se trataba de una muchacha, Victoria terminó por creer que lo más probable era que seguramente Néstor, no habÃa corrido con la suerte de sobrevivir al accidente.
En eso se produce una atmósfera de tensión en el lugar. El pánico de perder a la paciente se reflejaba en los rostros de los doctores y enfermeros más inexpertos, solo un doctor en el grupo, parecÃa mantener la calma, como dándole a entender a los menos preparados, que con ponerse nerviosos no arreglarÃan la situación. Aquel doctor parecÃa el médico a cargo y con mucha calma y paciencia, daba rápidas instrucciones de lo que tenÃan que hacer. Todo lo que hacÃan era en una carrera contra el tiempo. Se veÃa que trabajaban sometidos a grandes presiones.
La tranquilidad de ese sujeto la hizo sentir mejor, ya que daba la sensación de saber lo que hacÃa y de tener la situación bajo control. Ya un poco más cerca, ve como el grupo de médicos se dispersa. Sólo aquel doctor y una enfermera se encontraban al lado de la vÃctima. Aun no veÃa bien quién era, no podÃa asegurar que fuese ella. Al ver que todos se apartan, por instinto Victoria deja de avanzar, habÃa olvidado que era un espÃritu y no querÃa estorbar.
A como unos diez o doce metros, ve como le aplican sobre el pecho el electro shock, pequeños toques eléctricos, hacÃan que la paciente saltara involuntariamente, una y otra vez, como una pelota que rebota. Finalmente el médico le hace señas con las manos a la enfermera para que ya no continúe. El rostro de agotamiento y de amargura, alarma a Victoria. En eso escucha decir al doctor:
_ ¡Se hizo lo que se pudo, no siempre se le gana a la muerte!- les decÃa a los otros médicos que al parecer eran estudiantes de él- ¡Ya vieron, la muerte también toma lugar en nuestro trabajo, eso es inevitable cuando corremos este riesgo de salvar vidas!- luego siguió hablando- la vida y la muerte están unidas por una delgada mecha, que se puede romper con facilidad, nuestro deber es tratar de que ésta no se corte…
Mientras tanto uno de los enfermeros cubrÃa con una manta a la que al parecer, habÃa fallecido. Victoria corre a verla.
Ya encima de la difunta, quiere destaparla para ver quien era, pero no puede, sus manos traspasan la tela impidiéndole ver hacia dentro. En eso ve que se acerca corriendo su propia madre y es aquella quien logra destapar a la muerta; al descubrir el cuerpo, observa que la que yace allà sin vida es ella misma:
_ ¡Noooo! ¿Por qué?- se lamentaba su madre, luego ésta se desmaya de la fuerte impresión.
En seguida los doctores reaccionaron y corrieron a atenderla, Victoria entonces se alarma aun más. Un comentario de uno de los doctores la calma al escuchar sus palabras:
_ ¡No hay de qué preocuparse! ¡Ella va a estar bien!- eso le decÃa precisamente a la madre de Margare, que habÃa decidido acompañarla a ver a Victoria, debido a que su marido, es decir, el padre de Vicky, se encontraba en el trabajo y no habÃan tenido tiempo de avisarle. Al parecer Margare se encontraba fuera de peligro.
Cuando la señora Ana, volvió en sÃ, la otra señora, “Martaâ€, decidió regresar con su hija, debido a que la iban a trasladar al hospital y debÃa marcharse en la ambulancia junto con ella. Mientras tanto, Victoria, habÃa estado tratando de meterse en su cuerpo, pero todas las veces que lo intentó rebotó de aquel; como lo hace una piedra, antes de sumergirse en el agua, con la diferencia que al final no lograba hundirse en él.
Un resplandor fuerte, proveniente de atrás, es decir, de su espalda, hace que ella se voltee. Era el famoso túnel, de cual todos los que han estado muy enfermos y se salvan, hablan. Instintivamente se acerca. Éste era luminoso, ancho y daba la sensación de tener una forma en espiral, que giraba, es decir, no permanecÃa estático. Al divisar a lo lejos, pudo ver personas que la esperaban al final de aquel túnel. Personas conocidas, entre ellas se encontraban sus abuelos, el tÃo Felipe y los amigos que acababan de fallecer recientemente. Por tal motivo por un momento se sintió atraÃda a éste. Cada vez que avanzaba, sentÃa como una energÃa agradable la envolvÃa y la llenaba de amor.
A medida que se acercaba más hacia lo profundo, esa sensación de paz y plenitud absoluta, iba en aumento. Era como si ese túnel, le prometiera a Victoria, esa tranquilidad que todos nosotros, los seres humanos, buscamos a lo largo de nuestras vidas, para sentirnos felices y seguros:
_ ¡Ésta debe ser la salvación de la que hablaba nuestro Señor Jesucristo! ¡No puedo estar equivocada! ¡Después de todo, me ha perdonado! ¡No sabes lo arrepentida que estoy y si pudiera nacer nuevamente, te pedirÃa volver a vivir esta misma vida, para poder enmendar los errores de mi pasado! ¡Pero ya es muy tarde, solo espero tu compasión y que me recibas con los brazos abiertos!- hace una pequeña pausa, para pensar y luego- ¡Sin remordimientos! ¿Verdad Señor? ¡Después de todo no he sido tan mala!
Ya casi por la mitad del túnel, escucha a su madre llorar desconsoladamente y se entristece, al rato también oye a su amiga Margare, que está pensando en ella:
_ ¡Puedo oÃr a Margare! ¡Que tierna, está pensando todavÃa en mÃ!
Dicho comentario le recuerda la promesa que le habÃa hecho a su amiga, cierra sus ojos y puede aun recordarla con esa sonrisa de satisfacción, causada por la tal promesa:
_ ¿Acaso me esforcé lo suficiente, para cumplir con la promesa hecha a mi amiga? ¿Fueron suficientes mis esfuerzos? ¡Uhmm! ¡Margare, jamás me perdonará si me dejo derrotar, asà de esta manera! ¡Tampoco quisiera abandonar a mis padres! ¿Pero será posible que pueda regresar…?
En eso observa, que las personas que se encuentran en el extremo final del túnel, le dan la espalda y se alejan. Solo una de ellas, su abuela, se voltea a saludar, pero como despidiéndose de ella. Ya sus siluetas no se ven y de aquel lado deja de irradiar luz, en eso se da cuenta que el final del camino se encuentra oscuro, es decir, como en tinieblas. A partir de ese momento deja de sentir esa sensación de paz interna que hasta hacÃa poco le invadÃa todo su ser y se asusta.
Luego sin explicación, el suelo y las paredes de aquel túnel comienzan a desvanecerse y cae precipitadamente al suelo.
Ya en el lugar del siniestro, corre a zambullirse en su cuerpo. Pero rebota una vez más. Siente que han pasado algunos minutos y que le queda muy poco tiempo. Pero no es asÃ, tan solo han pasado unos pocos segundos de que le diagnosticaron muerte clÃnica. Todo indica que los nervios la estaban engañando o quizás sea que el tiempo realmente trascurrÃa para ella de diferente manera.
Sin perder las esperanzas, retrocede algunos metros para tomar carrera y ya bastante cerca, agacha la cabeza y se arroja como si realizara un clavado. Y esta vez sà funcionó. Ya que enseguida sintió, como su alma se fusionaba con su cuerpo; de igual manera como lo hace la mantequilla, cuando se derrite en el pan recién horneado.
Ya casi llegando al fondo, comienza a escuchar un pequeño zumbido, que se hace cada vez más fuerte, al hundirse más y más. Ya en lo profundo, no le quedan más dudas, eso sonaba como un latido. Trató de mover su cuerpo desde el interior; pero aun este permanecÃa adormecido. Poco a poco los latidos del corazón, se fueron incrementando, para finalmente escuchar el compás de esa exquisita melodÃa que es “La vidaâ€.
Después abre sus ojos y ve todo oscuro. Con gran esfuerzo se quita la manta que le cubrÃa el rostro y lo primero que ve, es a su madre perpleja al encontrarla nuevamente con vida. Enseguida llamó a los doctores y estos acudieron rápido a chequearle sus signos vitales. Era increÃble, todo se hallaba en perfecto orden y ella tan solo debÃa guardar reposo, para una pronta recuperación.
Luego de unos meses fue dada de alta, del mismo modo que a los demás sobrevivientes.
Hoy en dÃa, los doctores aun no se explican, las causas del por qué muchas personas resucitan; luego de diagnosticarle muerte clÃnica al no encontrarle signos vitales.
FIN
jaiz... tiene mucho sarcasmo ¿ es de terror o comico ??? a mi me dio risa esa historia...son ocho los personajes que participan y solo mencionas a seis ¡que paso con los otros dos??? mezclas dos historias , empiezas a contar dos y te enredas, queriendo contarlas las dos paralelamente, bueno, continua con tus historias se que mejoraras ,"eso espero"si no despidete