En cierta ocasión, mas allá de los montes que coronan los verdes valles del pais mas hermoso el mundo, habitaba una familia muy humilde formada por un leñador a quien llamaban "El leñador cojo", ya que en cierta ocasión, debido a su trabajo con afiladas hachas, se hizo una gran herida en la rodilla que lo dejó prácticamente inmovilizado de una pierna, lo cual le dió el apodo que llevarÃa por el resto de su vida, vivÃan tambien con el su esposa, quien mostraba en su rostro las huellas de haber sido una de las mas bellas mujeres de su época pero que ahora se encontraba muy enferma y solo ciertas hierbas que el leñador le traÃa de lo espeso del bosque y además, solo el sabÃa donde encontrarlas la mantenÃan con vida: vivÃan además siete pequeños, quienes subsistÃan solo de la venta de la leña que el leñador con su discapacidad y los niños con sus escasas fuerzas podÃan cortar, y no solo por la corta edad que ellos tenÃan, sino tambien por la mala alimentación a que estaban acostumbrados ya que sus comidas consistÃan en la poca leche producida por dos escuálidas cabras que tenÃan, frijoles que para que alcanzaran para todos, debÃan hacerse rendir con mucha agua y ocasionalmente las tortillas hechas por las manos de su madre.
Una noche, la esposa del leñador, comenzó a preocuparse por que su esposo no llegaba y hacÃa horas debÃa estar en la casa como era su costumbre, por lo que envió a los mas grandes de sus hijos a buscarlo, mismos que regresaron horas después con la noticia de haberlo encontrado destrozado por los colmillos de una fiera, lo cual hacÃa mas grave la situación de la familia que ahora quedaba mas desamparada, debiendo hacerse cargo los niños del trabajo de su padre.
Una mañana, como todas, en que debÃan ir a trabajar aun con el sol sin salir, los niños se encaminaron a lo espeso del bosque, con las esperanzas de cortar mas leña que en ocasiones anteriores y poder adquirir algunos regalos y alimentos para pasar la navidad que se apoximaba y serÃa la primera sin la presencia de su padre al que tanto extrañaban, avanzando como siempre, los mayores al frente para proteger a sus hermanos mas pequeños de cualquier bestia que pudiera aparecer en el camino.
Durante todo el dÃa, trabajaron con empeño, unos, los mas grandes, cortando con sus afiladas hachas los árboles, mientras que los mas pequeños, cortaban los troncos ya caidos, afilaban los instrumentos y amontonaban la leña que posteriormente serÃa llevada al pueblo mas cercano para su venta, viendo con tristeza que el producto del dia era bastante reducido y daba pocas esperanzas para pasar una agradable navidad.
Transcurrieron los dias y la historia se repetia con escasas o nulas variaciones hasta que cuando parecÃa que nada podrÃa ser peor, su madre cayó enferma y ninguno de sus hijos sabÃa donde encontrar las hierbas que la mantenÃan con vida y que además no podÃa ser atendido por los médicos por no contar con el dinero, iba empeorando cada dia, postrando a su madre en una cama, dejando a sus siete hijos mas desamparados de lo que ya estaban, pensando los niños que esa serÃa su mas amarga navidad.
Los niños ahora, debÃan continuar con su faena diaria de cortar leña y al caer la noche, mientras regresaban a su casa, un feroz lobo se cruzó en su camino intentando atacarlos, causando el temor de los pequeños quienes con miedo, intentaban defenderse del lobo, utilizando sus hachas como armas, mientras los menores lloraban asustados con la temible bestia que cada vez, se acercaba mas, mostrando sus filosos colmillos, haciendo suponer que en cualquier momento, deborarÃa a uno de los pequeños.
Mientras esto sucedÃa y los rugidos de la bestia se hacian mas fuertes, repentinamente apareció al lado de los niños, un gran perro quien atacó con ferocidad al lobo, y que al verlo los niños, lo apoyaron, haciendo huir entre todos al lobo, gracias a la oportuna intervención del misterioso perro, el cual los siguió hasta la puerta de su casa, corriendo los niños llorando a abrazarse de su madre contándole lo sucedido y al voltear a mostrarle el perro, se encontraron con que este habÃa desaparecido tan misteriosamente como llegó.
Al dia siguiente y salir nuevamente de su casa, se encontraron nuevamente con el perro, el cual curiosamente cojeaba de una pata, por lo que los niños lo revisaron suponiendo que pudiera estar herido por su pelea con el lobo, pero descubrrieron que la herida del perro tenÃa mucho tiempo de estar curada por lo que se olvidaron del hecho y continuaron con la vigilancia permanente del perro guardÃan.
Al regresar a casa, los niños comentaban sobre la enfermedad de su madre y la pena de que su padre no les hubiera contado sobre el lugar en que se encontraba la hierba que la sanarÃa y nuevamente al llegar a la casa y voltear a buscar al perro, este habÃa desaparecido otra vez.
Al amanecer, el dia siguiente, escucharon ladrar el perro junto a la puerta y descubrieron que ahà se encontraba y que este llevaba en su hocico, un gran ramo de la hierba que hacÃa sanar a su madre, quedando intrigados por lo anterior.
AsÃ, al llegar la navidad, su madre habÃa sanado gracias a las hierbas llevadas por el "perro cojo", quien a diario cuidaba a los niños evitando que cualquier animal intentara atacarlos y los niños, cada dia adquirÃan mas práctica en el arte de cortar leña, logrando que el dinero reunido por las ventas se incrementara, por lo que al llegar la navidad, la alegrÃa reinaba en el hogar, al estar todos reunidos en torno al fuego en la chimenea, disfrutando del rico olor del pavo a punto de terminar de cocinarse mismo que habÃa sido capturado por "El perro cojo" y preparado por su madre ya sana, encontrando todos que la familia se encontraba totalmente reunida ya que sentÃan que su padre los estaba cuidando y ayudando en sus problemas y estaba presente en la reunión... o quizá... solo fueran coincidencias....
En estos dìas de tanto revuelo mundial tanta injusticia y malicia, tanto crimen, es bueno siempre recordar que la esperanza nunca se debe perder