La noche del martes 13 de 1985 en California, yo detective privado, James McPerkins, habÃa terminado tarde. Eran las 12 de la noche cuando, una bella señorita, entró desesperada a mi oficina pidiendo ayuda, auxilio. Mientras ella gritaba, yo admiraba su belleza, hasta que me sorprendió, ella habÃa dicho "asesinada", le pregunté que habÃa sucedido, pero nerviosa no supo contestarme, eso también me sorprendió.
Le pregunte su nombre, ella se llamaba Priscila Van Jonhsons, un nombre extraño para esta ciudad, no le di mucha importancia.
Luego de veinte minutos me llevo al lugar del asesinato, una vieja casa abandonada, entramos, subimos las escaleras y lo vi, el cuerpo, el hombre habÃa sido apuñalado cinco veces por la espalda, y me dije, quien podrÃa ser tan perverso, tan malvado para cometer semejante asesinato. Lo examine buscando alguna pista que me dé del asesino, encontré una marca de lápiz labial, cabello y fragmentos de ropa. Cuando salÃamos del cuarto vi algo raro en el placard, este estaba todo cortado, era como un acertijo.
Le dije que era mejor que nos vallásemos porque era muy tarde, que mañana volverÃamos para inspeccionar mejor, pero antes de retirarnos le saque una foto al cuerpo y al armario. Esa misma noche inspeccione las fotos, no podÃa creer lo que veÃa, era algo estrafalario. Antes de retirarnos ella me dio su dirección y su teléfono por si encontraba alguna pista.
Investigue el cuerpo, revisando minuciosamente toda su vestimenta, comencé por sus zapatos, que eran de formato estrambótico, de color negro acordonados, proseguà con sus medias las cuales eran inusuales, luego su pantalón, de una tela extraña, dentro de su bolsillo derecho habÃa un paquete de cigarrillos y unos números raros: 54-98-434-44, y en su bolsillo izquierdo se encontraban unos documentos. Este hombre desconocido era supuestamente, quien en vida se llamara Michael Douvouat´ , de nacionalidad francesa, nacido el 20 de Mayo 1945.
Llame a Priscila comentándole sobre el encuentro realizado en las ropas de la victima, como asà también le informe acerca de los números encontrados; notando que ella al manifestarle esto se mostró nerviosa, pidiéndome los números desesperadamente. Al notar su exaltación por saber los numeros, comenzó a despertarme sospechas de ella. Le pedà que nos encontráramos esa noche en el bar de la calle Strand Fort, a las 22:30 horas, ella accedió positivamente.
Tome una ducha en mi apartamento, me cambie de ropas, y salà rápidamente hacia el lugar convenido. Ingrese al bar, y en una de las mesas del fondo, observe que se encontraba con un vestido provocativo color rojo, y un sombrero del mismo color. Me acerque a la mesa cuidadosamente, pedà un café y encendà un cigarrillo, ella pido un vodka y prendió otro cigarro. Luego comenzamos a charlar, y ella me insistió nuevamente que le entregara los números, y le pregunte por que estos eran tan importantes para ella, alterada no supo contestarme. Note que su rostro se mostraba distinto y sus facciones se deformaban, motivo por el cual rápidamente cambie la charla, preguntándole acerca de su vida Ella me contesto que trabajaba como secretaria de un alto directivo del Banco Estatal, desde hacia 10 años, y que estaba casada desde hacia 12 años, y no tenia hijos.
Charlamos otras cosas triviales y luego de ello a las 23:45, ambos nos retiramos.
Volvà a mi apartamento pensando cual era el motivo, que despertó en ella tanto interés en esos numeros que encontrara entre las vestimentas del cadáver. Esa noche no podÃa dormir pensando en ello, prendÃa un cigarro tras otro, hasta que amaneció, pero a ultimo momento paso por mi mente lo que me habÃa comentado en relacion a su trabajo en el Banco estatal.
A la mañana siguiente desperté, tome un café amargo, luego una ducha, y concurrà a visitar a un amigo del colegio secundario, que hacia mucho tiempo que no visita y el cual trabajaba en el Banco estatal. Llegue al Banco a las 11:00 horas, preguntando en la planta baja por el nombre de mi amigo, Brian Schiffer, a una señorita que me atendió. Ella por su teléfono interno llamo a Brian, quien al enterarse de mi visita rápidamente descendió las escaleras del primer piso, para venir a mi encuentro. Los años no nos han pasado James, me dijo me amigo Brian riéndose fuertemente a carcajadas y estrechándome un fuerte abrazo con su cuerpo pesado y robusto de 110 Lbs. ante la mirada atónita de la empleada recepcionista. Brian me invito a su oficina ubicada en el primer piso, donde me ofreció tomar un café, y a su vez me preguntaba acerca de mi grata visita. Le conteste que me encontraba e una investigación importante, de la cual necesitaba su ayuda. El sin preguntar mas, me dijo que tratarÃa de hacer todo lo posible para satisfacer mi solicitud. Le indique que necesitaba saber si el numero encontrado 54-98-434-44 pertenecÃa a su banco y en ese caso necesitaba el nombre del cliente. Desde ya me dijo Brian, aguarda un instante, tomo nota en un papel del numero, salió de su oficina, y en pocos minutos regreso. Sin saber cual era el motivo de mi pregunta, al volver note cierto nerviosismo y entusiasmo en el, movÃa sus manos y me guiñaba su ojo derecho, diciéndome James, desconozco el motivo por el cual quieres saber acerca de este numero de cuenta, pero amigo mÃo, esa cuenta es perteneciente a este Banco, y se trata de una de las mas importantes, es preferencial, un cliente importante, y el numero corresponde a una caja privada del señor Michael Douvoat´, quien es cliente de esta entidad desde hace mucho tiempo. Ante tal sorpresa, no pude dejar de relacionar a Priscila con este acontecimiento. Rondaba en mi cabeza, minuto a minuto porque era que querÃa el numero de cuenta de ese hombre, si ella como empleada del banco seguramente conocÃa los números de cuenta de los clientes.
Pasaron dÃas, y dÃas en el cual pensaba cual era el motivo especial de conocer el numero completo de la cuenta. Llame a Brian, y lo invite a cenar ese mismo dÃa. Nos encontramos en el restaurante a las 21.00 horas, hicimos los respectivos pedidos y bebimos vino. Durante la cena, indague mas a mi amigo, acerca de la cuenta aludida, y preguntándole si un empleado del banco, podrÃa conocer el numero de cuenta de un cliente. El me informo que todos los empleados del Banco por una norma estricta de seguridad, conocen solamente el numero de cuenta interna del banco de un cliente, pero los últimos dos números que posee el cliente se desconocen, y eso es debido a disposiciones de extrema seguridad y privacidad de los clientes de su banco. Terminamos de cenar, y acompañe a Brain hasta su casa, en agradecimiento de su gesto de cenar conmigo y brindarme los datos que tal vez para el eran simples pero par mi de sumo interés e importancia. Regrese a mi apartamento con euforia, y pensé que Priscila habÃa invitado al Sr. Douvouat´ a cenar y luego de comer lo llevo, con alguna excusa, a la casa abandonada y cuando el Sr. Douvouat´ se distrajo lo apuñalo cinco veces por la espalda, y luego pensando que Michael estaba muerto tiro el cuchillo y se fue rápidamente, el no estaba muerto todavÃa, tuvo tiempo de escribir el nombre de su asesina. Finalmente Priscila me llamo para cubrir su asesinato. Llegue a mi apartamento y llame a Priscila, no le comente lo sucedido y le pedà que nos encontráramos en el lugar de siempre, ella accedió rápidamente. Luego de eso llame a la policÃa y le comente de los hechos sucedidos durante estos dÃas, les dije el lugar de encuentro y corte. Partà hacia el bar, ella me esperaba, yo le comente lo sucedido y ella se quedo atónita y trato te apuñalarme, en ese momento entro la policÃa arrestando a la asesina y agradeciéndome que los ayudara a encontrarla. Luego me comentaron que su verdadero nombre era Agatha Knoseville y que la buscaban en siete Estados distintos de todo Estados Unidos, por asesinato con arma blanca. Antes que la policÃa se la llevara, ella me felicito porque yo habÃa podido ser el único en encontrarla. Llame a Brian comentándole lo que habÃa sucedido y el me dijo: "yo sabia que tu ibas a ser un gran detective, ya desde chiquito resolvÃas los acertijos mas difÃciles", le agradecÃ. Luego volvà a mi casa y me fui a dormir pensando que este fue otro DÃa de la carrera de un detective privado.
No está mal