Me recuerdas a los perros que nacen sin cabeza, cuando cruzas el umbral de las luces nocturnas. ¿De verdad estoy ahí?
Tu invisibilidad sorprende, pues te cubren hormigas, que conociendote, te ayudan a componer melodias que exasperan a la lluvia, barriendo a todos los gatitos trepados en las flores, flores que me insultan demostrando su belleza. ¿De verdad estoy ahí?
Cuando me sumergí en una nube negra como un carbón, me sentí aliviada. Trepé el aire y bajé con los minutos ayudandome. Imágenes que salen de mis pies se disuelven en mi boca. Siento miedo. Con cada paso sonrio. ¿De verdad estuve ahí?