Os contaré la historia más terrorifica que he conocido jamás. Casualmente, en ella soy la protagonista.
Todo comenzó cuando llegó una nueva vecina al pueblo: Teresa. Enseguida, mi amiga Manuela y yo conecta,os con ella. Aunque tenia un ahire distraÃdo y raro, pero apesar de eso nos caÃa bastante bien. Nos contó que se habÃa instalado junto a sus padres en la mansión abandonada que habÃa a las afueras del pueblo...
Una casa a la que, por cierto, yo deseaba entrar. Pense que siendo Teresa mi amiga tenia una gran oportunidad para entrar, pero no habia forma de que Teresa nos invitara. Siempre que se lo insinuábamos, salÃa con alguna excusa que nos podÃa con la preguntá, bamos algo sobre sus padres: hasta llegamos a pensar que no existÃan, por lo poco que hablaba de ellos.
Pasaron los meses y mas meses sin que lográramos ver ni su casa ni a su familia. Pero como os dije antes, Teresa era una gran amiga a pesar de sus misterios. Hasta que llegó un dia que hubo una gran tormenta y era de noche.
No sé como explicarlo, pero en cuanto el primer rayo que cruzó el cielo, a Teresa le cambio la cara, yo pense que era algo normar ya que a muchas personas les asustan los rayos, pero en este caso no era asi, por que habÃa algo maléfico en su mirada, algo que no supe descifrar hasta mucho después. Hasta que fue demaciado tarde.
Como la tormenta habia comenzado y era muy fuerte Teresa dijo: -"veid a mi casa a refugiaros. Con esta tormenta no podeÃs regresar solas a casa", -nos dijo Teresa a Manuela y a mi. ¡¡Por fin conocerÃa la mansión!! telefoneamos a nuestros padres y les dijimos que pasarÃamos la noche en casa de nuestra amiga Teresa.
Todo iba genial hasta que, a eso de las dos de la madrugada, tuve necesidad de ir al baño. Al salir de la habitación que me feu destinada, escuché unos gritos ahogados: era la voz inreconosible de Manuela. Teresa la habÃa atravesado con un cuchillo. Al verlo, espantada por lo que acababa de ver, corri cuanto pude.
Pero ninguna puerta se abria... salvo la de una habitación al final del pasillo, que debÃa de ser de los padres de Teresa. Fui a gritar para que me ayudaran por que esa fue mi unica idea en ese momento pero... los dos estaban muertos y envuéltos en un saco de plástico. Por el estado de los cuerpos y el olor que desprendian, debia de llevar allà varias semanas.
Huà de nuevo completamente espantada, aterrorisada por lo que estaba apunto de pasarme a mi.
Mientras Teresa me perseguÃa muy de cerca. Gritaba mi nombre muy alto y con una voz terrorifica entre burla y enfado y decia: -"No puedes pedir ayuda, la única persona viva en esta casa, además de ti soy yo. No debiste de haber venido, y menos esta noche, las noches de tormenta soy mala, muy mala y nadie que esta conmigo las noches de tormenta escapa de tener una muerte segura, y no puedes librarte de mi, pequeña Ely... yo me escondi detras de unas cortinas esperando que no me encontrara yo estaba arodillada en el suelo con la mirada hacia abajo y los ojos cerrados cuando entonces de rrepente me encontró.
Lo último que recuerdo de aquella noche espantosa es su cara mirándome fijamente mientras alzaba un enorme cuchillo y se abalanzaba sobre mÃ...
Me encontraron a los pocos minútos: menos mal. Mi madre siempre habÃa sospechado de Teresa y rápidamente cuando se entero de que me quedaba a pasar la noche ayi, rapidamente fue a buscarme. Me encontraron en un barrancon , junto a la casa. Tras un mes en coma, salà adelante, pero Teresa consiguio escapar.
Yo obte por olvidarem de aquello y comenzar de nuevo, como pudiera, un dÃa estaba en mi habitación y mi madre me llamo y me dijo -"estaba revisando el correo y mira, acaba de llegar una carta para ti". Yo enseguida la cojo y subi de nuevo a mi habitación para leerla y decia en la carta:
Hola pequeña Ely: esta história no ha terminado y cualquier dÃa, en cuanto se desencadene una tormenta, volveré a por tÃ, deberias estar con tu amiga Manuela en el mas alla, pero muy pronto estaras ayi, y te sigo de cerca, que tengas un buen dÃa, ja ja ja ja...
Y esa fue la última vez que supe de ella, y a pasado unas semanas de aquella carta, pero tengo la sensacion de que mis dias estan contado, y que pronto me llegara mi hora...