Estela pertenecÃa a una familia, como otra cualquiera, ella tenÃa tan sólo trece años.
Recién acababa de jugar con las muñecas. Su vida era similar a la de todas las otras niñas de su edad. Sus padres siempre procuraron, que ella tuviera todos los caprichos a su alcance, tenÃa todo a pedir de boca, no se podÃa quejar.
A partir de ese momento, estaba a punto de ocurrir un acontecimiento que iba tener un cambio radical en la vida de su familia. Sus padres nunca se habÃan entendido, su vida era una farsa, en la que ella era una marioneta en medio de un circo.
Su madre era de raza china, y como es lo habitual, su cultura y su forma de pensar, era muy diferente a la que tenÃa su padre. Por lo que se pasaban todo el dÃa discutiendo, el amor ya se habÃa ido entre ambos.
Estela no entendÃa nada en ese momento, no comprendÃa porque sus padres estaba cada uno por su lado. A partir ahora, su padre la fue preparando, él le decÃa: “Estela, quiero que sepas que algún dÃa me voy a marcharâ€, Estela contestaba, llorando : “No, te vayas papá, no te vayasâ€, su padre, le volvió a repetir: “Algún dÃa me iré, pero no te abandonaré jamasâ€.
Una mañana Estela descubrió, que su padre ya se habÃa marchado. Estela pensó, ¿Por qué papá, por que te has ido? Y no pudo para de llorar, en aquel instante, todos sueños estaban rotos. Pero mientras Estela pensaba una y otra vez, en lo feliz que era cuando sus padres estaban juntos, aun no sabÃa, cuales eran las verdaderas razones, por lo que su padre decidió marcharse de casa. Enrique ( asi se llama su padre) decidió irse por un sentimiento mucho mas noble, y era que se estaba enamorando de la empleada, decidió que no podÃa seguir engañando a su mujer, entonces fue cuando de mutuo acuerdo se separaron.
A Estela le gustaba ir de vez en cuando, al comercio que tiene su padre. Y unas de la muchas veces que fue, se percató de los cariños, miradas y galanteos, que habÃa entre la empleada y su padre. Ese momento, fue el peor de todos los que vivió. Enrique le dijo:
¡Estela!, contesto ella: ¿Qué quieres papá? Dijo su padre de nuevo: “Quiero que sepas que Ana y yo nos queremos, y a partir de ahora somos noviosâ€. Esta noticia le cayó a Estela como bomba en el corazón, y se empezó a desatar un sentimiento de odio y celos, hacia aquella extraña mujer, y pensaba: ¡Maldita mujer! ¡maldita! ¡que me has robado el cariño de mi padre! También la comparaba con su madre: ¡esta mujer no le llega ni a la altura de los zapatos a mi madre! ¡Esto no puede ser! ¡no, no y no!
Fue cuando Estela a partir de ese momento, cuando empezó a demostrar un lado no tan bueno en ella. Se convirtió en una adolescente egoÃsta y resentida, recurrÃa a su madre y a sus amigos, para confiarles todos sus sufrimientos.
Ana, como iba a ser su futura madrastra, se intentaba acercar a ella, pero Estela no la aceptaba para nada en su vida. Estela volvió a pensar: “Esta mujer es mucho más joven que mi padre, que le puede interesar de él, ¡ah! Ya lo tengo, esta con mi padre por el dineroâ€. Estela se intentaba buscar causas por la que a Ana le podÃa interesar estar junto a su padre, pero siempre encontraba algún motivo para descalificarla.
Un buen dÃa, Ana decide volver hablarla y dice: “Estela ¿qué te pasa conmigo?†, Estela contestó: “Nada, nadaâ€, pero Ana insistió: Yo se que te pasa algo conmigo, sincérate, a lo mejor te puede ayudar decÃrmelo, estela dijo: “lo que me pasa es que no te soporto ni un minuto mas y te quieres quedar con todoâ€, Ana no comprendió porque Estela se puso asà con ella, cuando ella habÃa tratado por todos los medios ,de ganarse el cariño de Estela. La muchacha se fue airosamente y cerró bruscamente la puerta.
Ana pensó que la actitud que Estela habÃa tomado hacia ella, eran cosas propias de una adolescente, y por lo tanto, habÃa que tratar de restar importancia a su comportamiento.
Pero habÃa algo mucho mas grande, que le invitaba a Ana a permanecer junto a Enrique, y era el amor tan inmenso que sentÃa por él, era tan grande, que estaba dispuesta a darlo todo.
Ana habló varias veces de este asunto a Enrique, para tratar de hacer una polÃtica de acercamiento entre ambas, pero no hubo forma, durante el tiempo durante el tiempo de noviazgo entre Ana y Enrique, el enfrentamiento de Estela con su madrastra se acrecentaba cada vez más. Durante todo este tiempo de desprecios, Ana trató de ser paciente con ella.
La familia de Ana trató, por todos los medios, para que no se casara con Enrique, pero ya estaba decidido, se casarÃan dijeran lo que dijeran los demás, y él ya estaba libre de nuevo para poder casarse, es más ya tenÃan fecha de boda.
¡Llegó el feliz dÃa de la boda! Lo habÃan preparado todo con mucha antelación, y todo salió como lo habÃan planeado, lo más paradójico fue que a la propia Estela, la eligieron de madrina. ¡Ella era la supuestamente tendrÃa que velar por la felicidad de ambos!
A partir de ese dÃa tan feliz, en que Ana y Enrique, ya eran marido y mujer, todo empezó a cambiar, como puede suceder en cualquier matrimonio. Pero Ana también se transformo en la nueva dueña y única señora de la casa. Este nuevo status. Le empezó a causar un sentimiento de rivalidad hacia Estela, y comenzó a desear con todas sus fuerzas que Estela desapareciera, se fuera a vivir con su madre, ya que de esa forma ya no tendrÃa que aguantar más todos los desprecios de una adolescente consentida.
La hostilidad entre ambas crecÃa más y más, era una verdadera lucha titánica ¡pobre Estela! Era la reina destronada, la niña consentida de su papá que tanto la querÃa y que ahora ya tiene a esa mujer.
Ana también sintió unos celos atroces por Estela, mezclados con un sentimiento de odio atroz.
Una tarde Ana va a hacerse unas pruebas medicas, y cual será su sorpresa que se entera de que esta embarazada. Estela al enterarse de la noticia, pensó: ¡Que horror! ya no soy la única.Tendré que compartir del cariño de mi padre, con ese niño que va a nacer.
Ana sufrÃa mucho por el sentimiento hostil que habÃa entre ambas, y decidió un buen dÃa, hablar con Enrique sobre el asunto, y le dijo: “Que ella querÃa, que Estela se fuera a vivir con su madre, y asÃ, ella estarÃa mucho más feliz con ellaâ€, pero Enrique siempre contestaba lo mismo: “Ella es mi hija y no puedo pedirle una cosa asÃâ€, pero Ana argumentaba, una y otra vez, que Estela serÃa mucho más feliz con su madre, porque ella la entenderÃa mucho mejor, ¡pero no hubo forma de convencer a Enrique!
Y con el tiempo tuvo que ir asumiendo de que Estela iba a vivir con ellos durante largo tiempo, que ella estudie y dependa de su padre. Fue cuando Ana decidió tener un sentimiento de hipocresÃa, es decir, sentir un cariño hacia Estela que nunca ha tenido.
FIN
Esta bien que escribas,aunque parece buena historia pero la verdad que para esos finales ni ganas me daria de comprarte un libro si es que tuvieras la suerte de publicar alguno, pero bueno sigue adelante, a ver si triunfas algun dia.Y por favor has tus cuentos mas entretenidos, yo solo lei este por obligacion, ni tanto que me gusto. Bye.