En el patio de la escuela el ruido era increíble. Todos corrían y gritaban gozando los últimos minutos del recreo. En una esquina, estaban las dos más revoltosas del octavo año y se aproximaban a la escalera llevando con dificultad una gran piedra. Subían palmo a palmo, deteniéndose a menudo producto de la risa. En la sala de clases habían cuatro alumnos, los infaltables que preferían sumergirse en los cuadernos y libros en vez de disfrutar de un agradable día otoñal. Dejaron la piedra en un rincón y se sentaron para mitigar el esfuerzo y los ataques de risa. Una vez calmadas, retornaron presurosas al plan, puesto que no quedaba mucho tiempo de recreo, abrieron una mochila que estaba colgada en el respaldo del asiento y pusieron dentro la piedra, pero, como era de suponerse la silla no soportó el peso y no les quedó mas alternativa que dejar la mochila en el suelo.
- Al fin y al cabo es tan tonto, que no se va a dar cuenta que no estaba en el suelo. - dijo una de ellas.
La idea era hacer pasar verguenza al más tonto de la clase, según ellas. Supuestamente al tomar la mochila se iría al suelo incitando la risa colectiva. Terminó el recreo y rápidamente los alumnos volvieron al salón para esperar a la profesora, algunos niños corrían alrededor de las mesas, saltando por encima del bulto, e incluso el dueño de la mochila no se dio el trabajo de recogerla, simplemente la esquivó y se acomodó en su asiento.
- En algún momento tendrá que tomarla. - murmuraban en voz baja, las pequeñas bromistas.
Llegó la maestra y la sala quedó en completo silencio, permitiéndole así pasar la lista. Al rato de comenzada la clase un ¡ ayyyyyyyy !, que se escuchó hasta en las salas contiguas, interrumpió la calma. Uno de los niños, inocentemente, había pateado el bulto, lo que le provocó unos minutos de intenso dolor, mientras sus compañeros se reían a toda voz.
Resultado, las dos graciosas fueron suspendidas por una semana y el muchachito con su pie izquierdo enyesado, debido a una fractura. Pero, lo gracioso de esta historia, es que el chico que tuvo el infortunio de patear aquella mochila, era el hermano de una de ellas.