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Desconocido

~~A través de la humareda de pólvora observó dos esferas amarillas, hipnóticas, pero no sucumbió a su hechizo y desvió un poco la vista hacia el cielo. Resistió para no perder otro sentido pues ya había perdido el oído a causa del zumbido ancestral de la montaña.

 Silvio tenía 21 años en ese momento, en el que la montaña devoraba todo intruso, todo espíritu destructor y si no lo hacía ella los enemigos de ojos amarillentos se encargaban de la labor. Supuso que su compañero estaba muerto porque no lo sintió retorcerse, además de que el olor a putrefacción contaminaba el aire.

 Se encontraba allí desde la mañana y varias veces pensó en cruzar la quebrada y alcanzar a su tropa, pero sabía que su compañero no tendría la fuerza para cruzarla, La herida en el abdomen era muy grande y tenía mucho tiempo abierta. Así que se acomodó en la orilla y trató de improvisar una trinchera con el barro del suelo. Solo se quedó distraído un momento pensando en su vida, corta es cierto, pero tan intensamente vivida que daría lo que fuera por seguir en ella. Daría cualquier cosa por volver a casa y abrazar a su familia y no tener que imaginar a su esposa explicándole a su hijo que su padre estaba muerto, que murió en una guerra, que dio su vida para nada solo para convertirse en un cadáver mas en la historia de las batallas sin sentido.

 Respiró profundamente y abrió los ojos. Estaban allí, al otro lado de la quebrada, inmóviles y fijos hacia su presa. Silvio cargo el fusíl y apuntó en medio de los dos ojos.

 No sabía cuanto tiempo llevaba en esa posición, apuntando. Pudieron haber sido horas, días o semanas, sintió que en el mundo solo estaban el y esos ojos pues ya el cuerpo de su compañero se había fundido con la tierra y su alma estaba navegando corriente abajo por la quebrada.

 Silvio era un soldado ejemplar, el de mayor rapidez con el rífle y el de mejor puntería. Pero Solo un pestañeo, eso dura la vida. Eso le bastó al proyectil para alcanzar su corazón y abandonarlo allí una tarde lluviosa en medio de la oscura montaña. Los ojos amarillos se incorporaron y se marcharon orgullosos, sabiendo que habían asesinado a un hombre valeroso que luchó por su patria, patria que años mas tarde lo olvidaría y sólo le rindiera homenaje por el nombre de: soldado desconocido.

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