| :: | Sin Clasificar |
| :: | Infantiles |
| :: | Fábulas |
| :: | Mitológicos |
| :: | Terror |
| :: | Tradicionales |
| :: | Otros |
| :: | Hechos Reales |
| :: | Ciencia Ficción |
| :: | Historias Pasadas |
| :: | Patrióticos |
| :: | Sueños |
| :: | Policiacos |
| :: | Románticos |
| :: | Cómicos |
| :: | Misterios |
| :: | Estudiantes |
| :: | Metáforas |
| :: | Religiosos |
| :: | Aventuras |
| :: | Bélicos |
| :: | Históricos |
| :: | Urbanos |
| :: | Educativos |
Muchos dicen que las maldiciones no existen, que son solo cuentos para asustar a los niños, pero ¿Qué tal si en realidad las maldiciones son más reales de lo que pensamos? Los arqueólogos y egiptólogos creen en las maldiciones egipcias, entonces ¿Por qué no creer en esta maldición?
Mi vecindario podría tomarse como cualquier otro, tranquilo, sin niños problema, sin delincuencia… Pero no todo era perfecto, había un oscuro secreto que todos intentaban guardar, pero les era casi imposible: La casa maldita. Esa vivienda deteriorada y vieja que a más de uno le llamaba la atención, no era para menos, tiene pinta de que, en su momento, fue una de las mejores casas de la zona, bien cuidada y habitada por una gran familia, al menos hasta que la desgracia la allanó.
Se dice que algo o alguien irrumpió en aquella vieja vivienda, poseyó a todos los que allí vivían hasta que todos se mataron entre ellos. Nadie ha vivido ahí desde entonces, pero se escuchan ruidos extraños y hay sombras caminando por doquier. ¿Cómo lo sé? Las he visto desde la ventana de mi casa, es inevitable y no soy la única, todos los hacen, pero nadie habla de eso, nadie se atreve. Pero se sienten atraídos, hay una fuerza que nos incentiva a entrar… Y morir.
Mi amiga Beatriz y yo caminábamos como de costumbre por el vecindario, siempre estábamos aburridas y buscábamos la manera de animarnos mientras caminábamos o íbamos en busca de nuevos amigos, sin embargo, no encontramos nada, todo estaba desierto. En un momento dado tuvimos que pasar por aquella casa y Bea paró su andar de inmediato, giró su cabeza lentamente hacia la derecha y se quedó así por unos minutos. Extrañada, miré en la misma dirección que ella y me asusté muchísimo cuando me di cuenta de que estaba frente a la casa maldita.
-¡Vámonos!- La tomé del brazo, pero una fuerza extraña nos mantuvo a ambas en nuestros lugares. Mi amiga parecía poseída, pues su mirada estaba perdida, pero su rostro estaba adornado con una sonrisa inocente, una que poco a poco fue cambiando a una terrorífica.
-Entremos.- Dijo con voz mecánica y gutural. No podía soltarme de su agarre y cuando menos lo pensé, nos dirigimos a la casa, cada paso que daba marcaba la diferencia entre la vida y la muerte.
Intenté zafarme y no pude, era inútil y cuando pensaba en gritar, sentí como algo tomaba mi cuello con fuerza, ahogándome, dejándome sin respiración. Mis ojos fueron directo a la puerta que Beatriz estaba abriendo y noté como finos hilos de sangre brotaban del pomo, escuché una voz en mi mente, era gutural, seca y terrorífica.
-Muere, hazlo, termina con todo, danos todo, tu alma, tu corazón.
Cuando entramos, Beatriz me soltó y al mismo tiempo desapareció. Un terrible olor inundaba mis fosas nasales y la oscuridad del lugar incrementaba mi miedo. Un grito proveniente del ala izquierda hizo que me moviera enseguida, era Bea, gritando y riendo al mismo tiempo, como si dos personas estuvieran dentro de su cuerpo.
De la nada, Beatriz se alzó al menos 1 metro sobre el suelo, su cara estaba contraída en una mueca, como si estuvieran ahorcándola y cuando pensé en ayudarla, algo tomó mi pierna derecha, me derribó y se sentó encima.
Era un hombre sin ojos, labios cosidos, piel gris y largas uñas, mismas que enterró en mi pierna, haciendo que gritara de horror y dolor. Podía ver la sangre salir a borbotones de mi pierna, pero también había más en el techo.
La cosa desapareció al cabo de unos minutos, pero en su lugar, apareció Beatriz, esta vez con un cuchillo en su mano.
-¡Bea, NO! -Grité histérica, pero fue tarde, ella o lo que sea que estaba dentro de ella le cortó el cuello de lado a lado. A los pocos segundos me vi rodeada de un montón de personas que conocía. Eran todos los que se habían suicidado allí y cada uno me miraba de manera psicótica.
Beatriz se presentó frente a mí, esta vez con su cuello abierto y sangrando, ojos desorbitados y manos impregnadas en sangre. De la nada quise hacer lo mismo que ella, la casa me obligaba, la casa me lo decía, tenía que acabar con todo, conmigo. Mi alma salió de mi cuerpo y en ese momento pude ver algo terrible. Yo misma me había apuñalado en el estómago con el cuchillo que utilizó Bea.
Estaba poseída, mi sonrisa era larga y retorcida, mis ojos se convirtieron en dos bolas blancas y, cuando menos lo esperé, impacté el cuchillo en el ojo derecho 3 veces, luego 4 veces más en el otro.
He muerto por entrar a esa casa y ahora… Ahora es tu turno.
| » | Total Cuentos: | 21.668 |
| » | Autores Activos: | 162 |
| » | Total Comentarios: | 11.738 |
| » | Total Votos: | 908.365 |
| » | Total Envios | 41.725 |
| » | Total Lecturas | 70.762.269 |