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Categoría: Románticos

EROS (Así pasamos el tiempo)

Todos nosotros corremos libres por el parque de la vida, compartiendo los mejores momentos con nuestros familiares y amigos. Así pasamos el tiempo.

Así hasta que conocemos a alguien que, aunque puede que al comienzo lo neguemos, llegue a interesarnos para algo más. Algo especial. Distinto.

Juntos empezamos a transitar por el parque mientras nos descubrimos mutuamente. Y el mundo gira y nosotros con él. Descubriendo otra vez las mismas cosas de ayer.

Pero llega un día, que tal vez nunca nos ha llegado antes, en el cual todo cambia. Deseamos abandonar el parque, bajarnos del mundo para seguir por nuestro propio camino, el cual queremos empezar a construir con nuestros sueños, con nuestras esperanzas, mientras vemos pasar el tiempo.

Juntos buscamos una casa donde quedarnos a contemplar a esos que aun corren libres por el parque, eso que no saben lo que se están perdiendo. O por lo menos eso creemos: que no saben. Tal vez en realidad seamos nosotros, ilusos, los verdaderos ignorantes. Tal vez.

Así llenamos nuestro hogar con nuestras propias historias, nuestros recuerdos, nuestros olvidos... nuestras vidas. Dejamos fuera todo lo innecesario y comenzamos. El primer día nos dan la llave de la casa pero no nos interesa. No cerramos la puerta, ese único vínculo con el parque en el que nos conocimos.

Así pasamos el tiempo. Hasta que notamos que ya no necesitamos del mundo. El mundo pasamos a ser nosotros. Entonces buscamos la llave y cerramos la puerta, tratando de no volver a abrirla. Y para más seguridad escondemos dicha llave para nunca sentir la necesidad de salir, de escapar. Y así seguimos pasando el tiempo.

Vivimos. Amamos y sufrimos. Puede que lo nuestro sea eterno, puede que no. No todos somos aguas del mismo puerto y quizá fuimos sólo una ilusión. Alimentada por nuestras confusas ganas, pero ilusión al fin. Y nos comienza a atormentar el deseo de salir de allí, de volver a nuestro recordado parque. Y comenzamos a buscar la llave. No siempre nos damos cuenta pero la buscamos. Pasamos el día buscando ese pasaporte a la libertad que un día olvidamos y ahora sólo añoramos. Así pasamos el tiempo.

Hasta llegado el momento en que uno de los dos encuentra esa llave perdida, tirada en los cajones de la rutina y el desamor. Y escapa. Abre la puerta y sale. Tratando de volver a encontrar ese mundo que no deja de girar. Olvidando otra vez las mismas cosas de ayer.

Algunas almas, heridas en lo profundo, no se contentan con escapar. Sino que, con un afán de odio, dejan a la otra persona encerrada en la casa. Sufriendo. Recordando. Pasando el tiempo. Tal vez amando a ese ingrato ser que huyó y ahora transita por el parque. Ese parque desde el que la gente mira a esos ilusos que habitan las casas contiguas, mientras piensan que, estando allí adentro, no saben lo que se están perdiendo.
Datos del Cuento
  • Categoría: Románticos
  • Media: 6.25
  • Votos: 32
  • Envios: 1
  • Lecturas: 1209
  • Valoración:
Comentarios


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1 comentarios. Página 1 de 1
Juan Andueza G.
invitado-Juan Andueza G. 08-08-2003 00:00:00

Bastante sesudo el cuento, francamente. Además, con la pulcritud que te caracteriza. Felicitaciones.