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Categoría: Infantiles

Aventuras en Alaska

Un verano más, la familia de Mumablue alquiló una casa para pasar las vacaciones en… ¡Alaska! Mumablue tenía allí unos amigos muy especiales: ¡un grupo de oseznos! Se llamaban Clip, Lupe, Zape y Sam. Así que, apenas puso un pie en Alaska, Mumablue fue al bosque a buscar a sus amigos.

De pronto, apareció Sam. ¡Cuánto había crecido! Mumablue se alegró mucho de verlo e intentó abrazarlo, pero como Sam era tan grande, no podía abarcar su cintura.

– Sam, ¿dónde están los demás? -preguntó Mumablue.

Sam le contó a Mumablue que sus amigos se habían ido de excursión sin él porque le consideraban un oso lento y torpe.

– ¡No te preocupes, Sam, yo te ayudaré! Te enseñaré a pescar y a recoger miel. Empezaremos atrapando salmones.

Pero Sam no se mostraba muy habilidoso con los salmones. Los peces saltaban delante de él sin que pudiera atrapar ninguno.

Entonces encontraron un panal en un roble. Sam, al intentar alcanzar la miel, hizo que la colmena se desprendiera de la rama. Así que tuvieron que salir corriendo para que las abejas no los picaran. ¡ESTABAN MUY ENFADADAS!

– No pasa nada, Sam. Ahora vamos a intentar recoger algo de miel -le consoló Mumablue.

– Soy un desastre de oso, no sé pescar salmones ni recoger miel -siguió lamentándose Sam.

– Ánimo, Sam! Eres un oso estupendo y siempre serás mi amigo.

En esas estaban cuando un águila prendió por los hombros a Mumablue y lo elevó unos cuantos metros de altura. ¡Mumablue se asustó mucho! Al ver cómo la enorme rapaz se llevaba a su amigo, Sam lanzó un rugido que se escuchó por todos los rincones de Alaska. El águila, despavorida, soltó a Mumablue. Sam lo atrapó antes de que se golpeara contra alguna roca.

– ¡Sam, me has salvado! ¡Eres mi héroe! Vamos a buscar a los demás para contarles lo valiente que has sido -exclamó Mumablue, dándole un fuerte abrazo.

¡Mumablue y Sam estaban muy contentos! Cuando encontraron a los demás osos, Mumablue les narró cómo Sam le había salvado de las garras del águila y había evitado que se estrellase. Clip, Lupe y Zape felicitaron a Sam por su audacia y valentía.

– ¡Muchas gracias, Mumablue! Como muestra de agradecimiento, quiero enseñarte algo que te va a sorprender -dijo el oso.

Sam llevó a Mumablue a contemplar la aurora boreal. Mumablue quedó maravillado al ver el cielo teñido de tantos colores. ¡Era precioso!

– Sam, se hace tarde y tengo que volver a casa con mi familia. ¿Nos veremos mañana?

– Claro que sí, Mumablue. Te espero en la orilla del río a primera hora para seguir practicando la pesca de salmones. ¡Choca esos cinco, amigo!

Clip, Lupe y Zape comprendieron que nunca hay que abandonar a un compañero aunque se haya mostrado torpe en algunas ocasiones. Con la ayuda de Mumablue, Sam aprendió a confiar en sí mismo hasta convertirse en un leal y valiente compañero.

Y con Mumablue y Sam felices y contentos, Mumablue se despide hasta el próximo cuento.

Datos del Cuento
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