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SILENCIO ROTO.........

 

 

Una gran noche de invierno, justo al comenzar de la misma, a eso de las nueve mas o menos en el tradicional transcurrir de esta bendita casa sumergida en la clandestinidad, casi de forma anómala, dejo de llover y la noche se envolvió sorda, esas típicas noches en la que todo por muy lejos que este se escucha, de repente en el transcurrir de dicha tranquilidad….. Suena el timbre de la puerta, Abre tu Miriam, yo no puedo decia pasándole la responsabilidad a otra de las chicas que allí se encontraban, pues tu Adela… Yo estoy ocupada, y así sucesivamente, nadie coincidia en ese momento con tan simple petición; esta bien dijo Nuria, parece que el negocio esta a pleno rendimiento, yo misma abrire.

Abrió deprisa y cual fue su sorpresa cuando después de hacer un barrido visual alto y comprobar que no había nadie, medio defraudada, bajo su mirada al suelo…. ¡ CHICAAS!….. Exclamo vociferante y con matiz imperativo, venid, venid rápidamente.

   Todas acudieron de inmediato, preguntándose, Pero que pasa ahora?….

Todas quedaron sorprendidas cuando ante sus pies, una pequeña voz destelleante por momentos, que parecía salir de lo que se deducía era una pequeña canasta de esas en la que antiguamente se trasladaban a los bebes, parecía haber acaparado toda su atención, todas quedaron mudas, impactadas ante tal acontecimiento, todas reaccionaron casi al unísono y apresuradas para recoger la canastilla, corriendo la metieron para adentro y al mismo tiempo rogaban diciendo…Dios mío, por Dios, que todo salga bien, pero quien ha podido hacer algo así, alarmadas y revolucionadas al mismo tiempo dejaron paso a Nuria que al parecer era la que llevaba la voz cantante en la casa y esta empezó a destapar con gran ansiedad a la criaturita que allí parecía esconderse…

OH!…. Dios mio, que preciosidad, mirad chicas, es un niño, jajajajajajaj, todas empezaron a reír de alegría y alivio al comprobar que todo parecía estar bien, y….. mientras se lo pasaban de unas a otras maravilladas por tal regalo y en medio de tanta alegría, Nuria exclamo…. ¡Esto no puede ser!…. Que quieres decir, contesto Miriam, aclárate redundaban todas, Nuria que no, por tener una profesión tan peculiar, dejaba de ser inteligente, les planteo que ellas tenían un negocio totalmente incompatible con tan delicado acontecimiento y que lo correcto era llamar al sacerdote del lugar, o a algún convento de las cercanías , ya que era muy difícil debido a su trabajo darle una adecuada educación.

   Adela; sin quitarle la razón, sugirió que era la primera vez que podían hacer algo diferente y queDios las había bendecido tal vez con aquella oportunidad y que con ellas no les faltaría de nada. Las palabras de Nuria parecían haber calado en el corazón de todos y decidieron dejarles muy bien preparada una de las habitaciones para alojar y cuidar allí al niño, Carmen otra de las internas que allí se alojaban, fue la primera después de ya haber habilitado la habitación del niño que quiso encargarse el primer día del niño y todos sus cuidados, y…. con cierta despectividad y arrogancia femenina, dijo a todas….Bueno, me toca, subió las escaleras hacia el primer piso, y justo antes de entrar en el dormitorio y después de comprobar que no la observaba ninguna de sus compañeras, se des maquillo, se acicalo su melena de una forma mas natural y con una sonrisa casi maternal, entro en la habitación, de fondo se escuchaba el timbre que sonaba en la planta baja, mientras una de sus compañeras decía ….. ¡UN CLIENTE!….

   Carmen estuvo todo el día cuidándole,mimandole y disfrutando de el, como si de un hijo verdaderamente se tratara, pero cada vez que salía o entraba, sin que la viese nadie, cambiaba su imagen.

  Otro día, fue Miriam, y otro, Nuria, y otro Adela, y así todas reaccionaban de igual manera a la hora de interactuar con el niño, pues de alguna manera ninguna quería que el niño las viese como realmente eran en el día a día y alzaban al máximo de esta manera su nivel maternal y de educación, pero sin que ninguna de las otras, lo supieran.

   Todas se morían por que les tocara cuidar del niño al que decidieron llamar Samuel, en medio del sonido de aquel timbre y sus clásicas respuestas de , un cliente.

   No le faltaban a Samuel detalles de ningún tipo, ni juguetes, ni ropa, nada; absolutamente de nada a pesar de ninguna saber quien podría haber comprado aquello que no le pertenecía a sus inspiraciones propias, pero un afable conformismo de tal resolución las embargaba, pues todas disfrutaban con la felicidad de Samuel.

  A veces cuando no había clientes se lo llevaban al salón de la planta baja y así disfrutaban todas un poco mas de el y en una casi plena armonía, con los meses, decidieron bajarlo a una habitación de la planta de abajo y así poderlo tener mas a su alcance, tanto para cuidarlo como para disfrutar mas a menudo de el en caso de escaso negocio.

   Samuel iba creciendo y aunque aun no hablaba era muy zalamero y risueño.

     Ya hacia un año de haber rescatado a Samuel y decidieron entre cliente y cliente prepárale una pequeña fiesta de cumpleaños en el salón.

   Todas estaban super arregladas pero esta vez parece que se pusieron de acuerdo casi por monotonía en ni siquiera apreciarlo en las demás, empezaron la fiesta, y entre carantoñas, besos, achuchones y demás, hubo un momento en el que todas sin excepción, quedaron petrificadas y viendo como todos sus esfuerzos clandestinos por su educación, quedaron anulados, cuando en un momento de tranquilidad, sono el timbre y tras unos segundos de silencio; Samuel dijo sus primeras palabras, ¡ UN CLIENTE ! ……..

Datos del Cuento
  • Categoría: Fábulas
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