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Estela, la estrella.

_A su sitio, a su sitio todas por favor_.La luna blanca y redonda pone orden el el cielo de la noche, pues ya se ha ido el sol y todas las estrellas tienen que estar en su sitio.

 

_¡Estela, colocate ahora mismo! eres muy revoltosa_. le increpó la luna lunera.

Estela nunca se estaba quieta, siempre de aquí para allá, daba vueltas y saltaba alrededor de las demás.Ella se aburría muchísimo de  estar tanto rato quieta brillando en el mismo lugar.

_¡Estela no brilles tanto o la luna se va a disgustar!_. le dijo su compañera de al lado.

_¿Y porqué no puedo?, puedo brillar mucho más mírame.._.Estela con un poco de esfuerzo empezó a brillar muchísimo , a crecer y a crecer. Su compañera se puso muy nerviosa y la luna desde lejos se dió cuenta.

_¡Lo ves! ahora te va a castigar, solo la luna puede brillar tanto_.

Estela vió venir a la luna con cara de pocos amigos y salió chispeando de allí, corrió tanto tanto que dejaba una cola de luz a su paso. Fué entonces cuando Estela se dió cuenta que  volar tan rápido le hacía feliz y que no querría parar nunca. Siguió y siguió veloz por el cielo como aquellas estrellas fugaces cuya amistad duraba tan poco y a las que  Estela envidiaba tanto.

En su camino se cruzó con muchas más compañeras que le saludaban. también con  algunos meteoritos grises y tristes que iban moviendose despacito y a los que tenía que evitar para no chocar.Estela estaba radiante de felicidad y cada vez iba más deprisa. Vió enormes planetas: el planeta rojo llamado Marte , un planeta pequeñito que dijo que se llamaba Venus y  el más hermoso era  Saturno. Debía de ser el reino de los meteroritos, pués estaban allí todos reunidos hablando de sus cosas y girando alrededor del planeta. También conoció a otras estrellas veloces y le dió mucha alegría saber que no era la única  que ansiaba ver y conocer el mundo. Por ellas se enteró de que no era una estrella común sino un Cometa. Durante muchos años luz recorrió todo el Universo y cuando se sintió cansada y su luz se fué apagando se acercó a la tierra. La luna la vió llegar y se hechó a llorar, pués después de todo la quiso mucho y la hechó de menos. Sus compañeras la abrazaron y le dieron la bienvenida. Estela habló:

_A merecido la pena, pués mi vida se ha llenado de emocines, experiencias y felicidad. Ahora voy a descansar aquí junto a vosotras en mi hogar. Estela se puso en su sitio y cerró los ojos, pués la luna se esconde y el Sol va a salir pronto.

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