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El frágil hilo de la cordura

12 de Julio de 2---
Clínica Psiquiátrica “XX” de la Capital Federal.
Habitación 312

“Ellos juran que estoy loca. Me declararon así hace algunos días atrás.
Pero yo juro que no lo estoy.
Los médicos de esta clínica aseguran que luego de la muerte de mi dulce hijo, perdí por completo la cordura. Que entré en un estado de catatonia producto de un shock emocional.
Sí, entré en un estado de shock. Sufrí horrendamente, y aun lo hago. ¿Cómo no hacerlo habiendo perdido a mi angelito? ¿Cómo no sufrir, gritar y llorar luego de ver a mi Juliancito totalmente lívido, con los ojos muy abiertos por el horror, y con una expresión congelada en sus labios como profiriendo un grito eterno...?
Sí, después de ese momento en que creí que moriría, pude haber enloquecido. Pero no lo hice. NO SEÑORES, ¿ME OYEN? NO LO HICE. Soy fuerte... y juro por lo que más quieran que voy a encontrar a quien mató a mi hijo.
Aun encerrada entre estas cuatro paredes blancas y acolchadas.”

-------- ***** --------

14 de Julio de 2---
Clínica Psiquiátrica “XX” de la Capital Federal.
Pasillo de Hab. 300 a 315

- Señores, esta señora de la que ustedes hablan, ¿cómo fue hallada?
- Dr. Sánchez, el estado en que se encontraba la señora Rizzo al ser atendida era el de una absoluta catatonia.
Los relatos de los vecinos coinciden en que a las 22.00 Hs. del día en cuestión, escucharon unos desgarradores gritos saliendo de su casa. Luego, un llanto largo, agudo y de sufrimiento incontrolable, se escuchó en toda la cuadra donde ella vivía.
- Pero bueno, ¿así la encontraron cuando la atendieron? ¿Gritando descontroladamente?
- No Doctor, cuando nuestro equipo médico llegó (incluido yo), la señora Rizzo se encontraba arrodillada, totalmente rígida y blanca, y en un silencio profundo, mirando con los ojos como platos a su fallecido (que en paz descanse) hijo Julián.
- ¡Dios mío! ¡Qué terrible!
- Sí, verdaderamente una tragedia. Como para no enloquecer. Ya la pérdida de un hijo ha de ser motivo suficiente, pero verlo en ese estado... no quiero ni recordarlo.
- ¿Cómo en ese estado? ¿De qué estado habla?
- Bueno Doctor... el pequeño (tendría unos 12 años de edad) se hallaba inerte tirado en el suelo, rígido, con la cara mirando hacia el cielorraso. El horror que se describía en su rostro no tiene nombre. Los ojos desorbitados, la boca abierta y paralizada en un grito silencioso y desgarrador. Además, se encontraba completamente morado.
Sufrió asfixia. Eso es irrefutable.
Pero hay algo más...
- No puedo creerlo... Continúe, por favor.
- Ahora la madre del niño se halla aquí, en la habitación 312. Pero si no fuera porque fue declarada mentalmente insana, estaría en prisión.
Sí Doctor, quienes estuvimos allí esa noche, aseguraríamos que fue la señora Rizzo quien asesinó a su hijo. Lo ahorcó hasta dejarlo sin aire.
Luego vendrían la culpa y el dolor (después de todo era su hijo), pero en ese momento la madre perdió “algo esencial” que la hizo enloquecer, y terminar con la vida de Julián.
- ¡Dios mío! Y la policía, ¿qué dijo?
- Según lo que sé, no pueden asegurar que haya sido así (aunque todo lo indicaría, ya que no había más nadie en el lugar que ellos dos).
Pero ocurre que en las marcas de dedos que Julián tenía en el cuello, no se pudieron identificar las huellas digitales de su madre... de hecho, no había huellas en absoluto.
Nosotros –los médicos presentes- podríamos asegurar que la Sra. Rizzo empleó guantes en el acto. O bien cubrió sus manos con algún tipo de tela. Pero la investigación que se llevó a cabo reveló que en la escena no había guantes. Es más: no había guantes en ninguna parte de la casa. Y por lo de “algún tipo de tela”... bien, todo estaba en perfecto orden, nada deshecho, nada fuera de lugar. Excepto –claro- la señora y su hijo.
- Verdaderamente extraño, trágico y escalofriante lo que me cuenta, Dr. Pérez.
- Sí, así es. Pero aguarde a oír lo que sigue: desde ayer que la Sra. Rizzo recuperó el habla (después de varios días transcurridos desde la muerte de Julián). Jura que en su habitación hay espíritus malignos, que se la quieren llevar como han hecho con su hijo. Del mismo modo cruel. Y cuando nos cuenta esto, se pone a llorar desconsoladamente. Nos cuesta horrores hacerla parar.
Por supuesto que sólo son incoherencias... pero aun así resulta inquietante.
- Increíble. Inconscientemente busca una forma de demostrar su inocencia. Aun en su débil estado mental.
- Exacto. Es un caso tan horrendo como fascinante. De seguro va a archivarse en los historiales de la clínica como uno de los más inquietantes y perturbadores. Va a ser producto de varias investigaciones.
- No lo dudo.

-------- ***** --------

14 de Julio de 2---; 21.40 Hs.
Clínica Psiquiátrica “XX” de la Capital Federal.
Habitación 312

“No me quieren creer... malditos médicos. ¡Ellos son los locos, los insanos mentales! ¡Ellos, no yo!
Y NO maté a mi hijo, ¿cómo se les ocurre siquiera pensarlo?
Ese maldito del Dr. Pérez. Ratoncito Pérez, bastardo. Dice que el hilo de mi cordura se cortó. Que sólo hablo incoherencias. ¡JA! Ojalá viviera él lo que yo estoy viviendo. Esta pesadilla de ojos abiertos, este tormento, encerrada en esta celda tan blanca como silenciosa.
Desde ayer que los veo, se lo dije y no me quiere creer. Lloré, y no me cree. ¡Claro! Le conviene no creerlo... Lo que le digo escapa a toda ciencia, toda la ciencia que se esconde en su estúpida cabecita de médico.
Desde ayer que las paredes de mi habitación cobraron vida. Son los mismos demonios que mataron a mi hijo. ¡Si tan sólo supiera cómo acabar con ellos! Pero presiento que son ellos quienes antes acabarán conmigo...
Estos malditos espíritus se metieron entre los colchones de mis paredes. Se trasladan a través de ellas... es su morada, van y vienen por ahí.
¡Los puedo ver! ¡Ay Dios mío! ¡Ahí vuelven...!
...
Se fueron por un rato.
Aprovecho entonces este momento para describir aquí lo que vivo estos días...
Sólo aquí, en este cuaderno que me dieron, puedo descargar esta pesadilla. Volcarla escribiendo con el crayón que me alcanzaron (un crayón, no un lápiz, porque me podría “dañar” con él... Qué estúpidos. Como si no supieran que si quisiera dañarme, podría hacerlo de otro modo...)
De las paredes de mi cuarto surgen manos fantasmagóricas, que se abren, se cierran y retuercen en mi búsqueda. Brazos que se alargan para atraparme.
Aparecen plasmados rostros crueles, horrendos, que profieren gritos y llamados infernales. Recién los oí, su voz es como el aullido de un lobo en la noche –unas veces-, y otras, como un sonido agudo e inaudible que sólo los canes alcanzan a oír.
Pero no sólo es esto.
Anoche no sólo fueron rostros y manos los que me mantuvieron en vigilia...
Aparecieron toda clase de monstruos horribles cristalizados en las paredes, y en el techo también. Monstruos de otras eras, de otros mundos. Y se trasladaban por todo el cuarto... buscándome... acechándome... intentando “cazarme”... a la vez que las paredes del cuarto se derretían –sangrantes- para luego volver a su configuración original.
Anoche me sentí envuelta en una pesadilla viviente, en un mundo bizarro y hostil. Anoche más que nunca.
Pero esto no es un sueño. Es la trágica realidad...
¡Ahí vuelven! Las paredes se mueven, se ondulan... El suelo y el techo se vuelven morados.
¡Ay Dios mío! ¿Qué me van a mostrar ahora?
¿Julián? ¡¿Juliancito?! ¿Qué hacés ahí, adentro de la pared?
¡Bebé! Te voy a ayudar... ¡no llores! ¡Aguantá!
NOOO...
¡Desgraciados! ¡Suelten a mi bebé...!”

-------- ***** --------

“Mami, mamá, ¡ayudame! ¡Sacame de acá, por favor...!”

(A la mañana siguiente, los huéspedes de las habitaciones contiguas a la 312 repetirían esta frase, jurando que la voz del pequeño que la gritó salía de sus paredes)

-------- ***** --------

15 de Julio de 2---
Clínica Psiquiátrica “XX” de la Capital Federal.
Despacho del Dr. Pérez

- Hora del deceso: 22.00 Hs. Día: 14/07/2--- Causa: suicidio por motivo desconocido.
- Doctor Pérez, ¿no le parece extraño que la Sra. Rizzo haya sido encontrada del mismo modo que su hijo Julián? Y sobre todo, ¿que la muerte se haya provocado en la misma hora?
- Miren señores, somos hombres de ciencia, por favor.
Aquí no hay nada raro o sobrenatural.
La señora Rizzo causó su propia muerte... ahorcándose. Sí, tuvo que tener una extraordinaria fuerza para provocarse esas marcas en el cuello, pero en el estado de locura en que se encontraba, no es raro que haya empleado tanta energía.
Los demás signos en su rostro son mera coincidencia con las expresiones que tenía el rostro de su hijo.
Ese horror plasmado en su cara es producto de su propia locura. De su propio mundo interno desquiciado que afloró al exterior.
- Pero Doctor, ¿cómo está tan seguro que acá no hay algo más?
- Tengo que estarlo... Además, la nota que dejó ayuda a confirmar lo que digo.
- ¿Qué nota?
- Escrita con crayón, arriba de su desordenada y deshecha cama: “¿Ven que no preciso de un lápiz para hacerme daño?”
Es muy simple, mis queridos colegas, en la señora Rizzo -la culpa y el dolor- hicieron que se tensara y cortara el frágil hilo de su cordura.

-------- ***** --------

Y mientras el Dr. Pérez hace gala de su hipótesis de suicidio, en la habitación 312 los “espíritus” de la Sra. Rizzo se empiezan a preparar –retorciéndose y aullando- para recibir a su próxima víctima.
Aunque antes, por supuesto, la van a ir a visitar a su hogar.

*** (Les aconsejo que miren hacia sus paredes... asegúrense que no andan por ahí...) ***
Datos del Cuento
  • Categoría: Terror
  • Media: 5.82
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3 comentarios. Página 1 de 1
Celedonio de la Higuera
invitado-Celedonio de la Higuera 06-07-2005 00:00:00

Al ver tu firma en este relato me he puesto enseguida a leerlo sabiendo que sería una historia de gran calidad literaria y muy original. Y, por supuesto, así ha sido. Un cuento muy terrorífico pero, a la vez, una historia muy emotiva. Creo que has sabido transmitir muy bien la angustia del personaje y su terrible dolor. Además la música que lo acompña te ayuda muy bien a introducirte en el interior de la madre. Sigues contando con mi admiración. De pronto, he leído tu comentario y me he encontrado con la dedicatoria para mí y par Haissen. Cuando he leído mi nombre se me ha puesto el vello de punta por la emoción. No tengo palabras para darte las gracias. Un abrazo.

Angelus...
invitado-Angelus... 05-07-2005 00:00:00

Saludos Cecilia Camba Una buena historia, muy buena, te felicito, puntuación máxima merecida a este texto, me gustó leerlo, muy buena historia. Nuevamente te felicito. Angelus...

Cecilia Camba.-
invitado-Cecilia Camba.- 04-07-2005 00:00:00

Hola a todos!!! Después de mucho tiempo de no haber publicado un cuento mío en la página, surgió este relato, que espero les guste y lo puedan disfrutar. Y aprovecho el espacio a dedicarle este cuento a Haissen, que con sus mails y dedicatorias, me decidió a volver a escribir. Y también aprovecho a dedicarle el cuento a Celedonio de la Higuera, mi queridísmo crítico (que espero esta vuelta comente mi nuevo cuento =0) Cariños!!! De Ceci.-

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