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Buen Apetito

No soy un buen narrador pero tratare de contar con todos los detalles un encuentro diferente con Andres y Paula un matrimonio muy amigo de Lisa, mi esposa y mio, yo me llamo Joaquín y siempre me han gustado las experiencias nuevas en todos los sentidos.
En esta oportunidad nos encontramos en una tasca donde íbamos frecuentemente, la habían adornado para celebrar el carnaval, nos sentamos en una mesa y mientras compartíamos una buena botella de whisky comenzamos a comentar el origen del carnaval y en lo que se había convertido. Se llegó en que el local se tenía que cerrar y decidimos seguir en una de las dos casas, en esta oportunidad nos fuimos a la casa de Andres, el tenía otra botellita de whisky y Paula colocó un poco de música y nos quedamos en el living disfrutando de la conversación. Me percaté de que Andrés tenia un mazo de naipes y les dije.
-¿Por que no jugamos naipes, y quien pierda le ponemos una penitencia?
-¿Pero que tipo de penitencias podrían ser?-Dijo Paula.
Yo miré a Lisa y nos echamos a reír, ella pensaba lo mismo que yo, hacia tiempo teníamos deseos de hacer algo en grupo y por supuesto esta era una muy propicia oportunidad pero no les habíamos comentado nada a ellos, pero el ambiente se estaba haciendo propicio para tal fin así que Lisa explicó lo que había en mente.
-Yo tengo una fantasía desde hace mucho tiempo y Joaquín tiene el mismo deseo pero no hemos querido tocar el tema porque en realidad no es fácil
-A ver cual es esa fantasía, ya me está interesando la cosa, je- Contesté Andres, se notaba que el comentario lo animó mucho mas de lo que pensamos que sería.
-Muy bien pero y que piensa Paula de esto?
-Ya me imagino que será sexo, de lo contrario no creo que haya diversión.
Todos nos echamos a reír, estábamos de mi parte puedo decir que me sentía muy sabroso, me encontraba ligeramente mareado pero con esa sensación de estar caminando en el aire y por mi deduje que todos estábamos igual.
Bueno, bueno, no se hable mas.
-Las penitencias pueden ser cualquier cosa, y no voy a hacer distinción de sexo, se atreven a hacerlo de esa manera?- dijo Lisa
Ella y yo estábamos conectados porque esa era la idea, llevarlos a los extremos sin ninguna distinción.
Comenzamos a jugar mientras nos deleitábamos con nuestro whisky, las primeras penitencias no pasaron de quitarnos cada uno una prenda hasta que por fin en una de esas perdió Lisa y me tocó a mi decidir la penitencia ya que había sido quien primero armó la mano.
-Quiero que le des un beso bien húmedo a Paula.
Yo estaba loco por ver una escena lésbica de mi esposa con otra mujer y quien mejor que una buena amiga, ella se acercó a Paula y le agarro la cara a Paula y le estampo un beso en el que pude detallar como le metía la lengua en la boca buscando la de ella, Andrés me miró y me hizo un ademan de aprobación. El juego continuó y ya nos estábamos calentando bastante, pues las penitencias se hacían cada vez mas picantes, hasta que le tocó a mi esposa colocarme la penitencia a mi, cual sería la sorpresa cuando ella me dijo que quería que le mamara por un minuto la pija a Andrés, tanto el como yo nos sorprendimos por tan audaz penitencia.
-Siempre he querido ver que cara pones si llegaras a meterte un tronco en la boca como me lo metes a mi.
No había para donde agarrar. me acerque a Andres le abrí la bragueta y le saque yo mismo la pija la cual estaba bastante dura y húmeda, yo no pensé nada y de una vez comencé a chuparle la pija a Andres, era la primera vez que hacia esto pero me pareció agradable, podía notar como Andres gozaba y Lisa ni se diga ella estaba muy encendida, alli terminó el juego de cartas y comenzó el juego erótico porque esta vez se acercó Paula y le quitó el brassier a Lisa para comenzar a mamarle los senos con ese placer que solo se siente cuando se hace algo que se quiere.
yo ya no me preocupé de cuanto tiempo había pasado, yo seguía mamando pija, succionando suavemente, yo gozaba de ver la expresión de Andres, como me encontraba de rodillas mamándole la pija a Andres, Lisa se acerco por detrás y comenzó a bajarme el pantalón, y cuando quedé completamente desnudo sentí algo húmedo en mi ano, era Paula quien se pegó a lamerme el culo mientras yo me comía la pija que era de ella, Lisa se colocó boca arriba por debajo de mi y comenzó a mamarle la pija.
Esa fue una conexión muy extraña, era la primera vez que hacia algo con un hombre y Lisa con una mujer.
Andres me quitó diciéndome que el no se iba a quedar con las ganas de probar una pija así que se invirtieron los papeles.
Esa fue una especie de danza con posiciones porque dimos rienda suelta a nuestra imaginación.
Para concluir el juego Paula saco de una gaveta un juguete que aunque lo conocíamos por fotos nunca lo habíamos visto en verdad, era un consolador con mucho parecido a un pene. Lisa me dijo.
-Quiero verte clavado por Andres, quiero que el te acabe en el culo.
-Será como tu quieras mi amor.
Ella decidió la postura que todos adoptaríamos, me acostó boca arriba y me colocó una almohada en la espalda para levantar mi culo, Andres se encontraba de rodillas y Paula ya me había humedecido bastante el culo y ahora ella quería que yo le acabara en la boca, así que Andres me comenzó a clavar, en un principio me dolía un poco pero al poco rato, como su miembro no era demaciado grande, pudo hacerse de camino, sentí coo poco a poco mi culo cedía a su pija, comencé a sentir un placer tan grande que de haberlo sabido antes hacía mucho que habría buscado que me cogieran. Paula se pudo a mamarme la pija mientras Andres me penetraba y Lisa se sentó en sus piernas poniéndome su concha en la cara, así que comencé a chupárcela, ella se encargaría de buscar la manera de meterle el consolador a Paula mientras me mamaba la pija.
Estuvimos un buen rato hasta que poco a poco cada uno se acercaba al climax. A mi me volvió loco sentir un tronco en mi culo mientras acababa en la boca de Paula, quien al sentir la leche que brotaba a su boca comenzaba a succionar como si fuera un popote, el placer que eso me causo me sigue acompañando, Lisa emitió un grito ahogado cuando llegó al climax y Andres se afincó en mi culo y me agarro las piernas fuertes cuando fue a llegar, sentí como el deposito su leche en mi culo lo que me produjo mucho placer unido a la acabada que tuve en la boca de Paula.
Después de que terminamos, quedamos como desmayados en la alfombra.
Andres me pidió que en otra oportunidad quería ser el el cogido porque había visto como yo lo había disfrutado y el quería experimentar ese placer, yo le dije con mucho gusto que este era apenas el principio de una convivencia entre los cuatro porque habrian muchas cogidas entre todos en otras oportunidades. Después de este encuentro, continuamos, y a veces nos encontramos solo Andres y yo para compartir una cogida mutua o nuestras esposas se reúnen y terminan en la cama, y en otras oportunidades, los cuatro, lo cierto es que ahora es parte de nuestra vida.
Datos del Cuento
  • Categoría: Sin Clasificar
  • Media: 4.7
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